Mundo ficciónIniciar sesiónLa última persona con la que Emilia Vargas imaginó compartir su vida era Adrián Castellanos: frío, distante y dueño de una mirada capaz de hacerla sentir pequeña con solo cruzarse en el pasillo de la oficina. Él era el tipo de hombre que siempre mantenía el control, incluso cuando el mundo a su alrededor parecía derrumbarse. Pero un malentendido lo cambia todo. Lo que comenzó como un acuerdo obligado para proteger apariencias termina convirtiéndose en una convivencia llena de silencios incómodos, discusiones constantes y sentimientos que ninguno está dispuesto a admitir. Mucho menos cuando un embarazo inesperado los ata a un futuro que jamás planearon compartir. Mientras Emilia intenta descifrar los secretos que Adrián esconde detrás de su actitud impenetrable, él lucha contra sus propios fantasmas y contra el miedo de volver a perder a las personas que ama. Sin embargo, entre ausencias inexplicables, celos silenciosos y heridas que nunca terminaron de sanar, ambos descubrirán que el amor no siempre llega de la manera correcta… y que algunas personas aparecen en tu vida justo para cambiarla por completo. Porque hay destinos que, por más que intenten separarse, siempre terminan encontrando el camino de regreso.
Leer másLa primera explosión hizo temblar toda la propiedad.El portón principal salió despedido varios metros mientras las camionetas negras atravesaban la entrada a toda velocidad.Los atacantes descendieron con una coordinación impecable.No eran mercenarios comunes.Se movían como un equipo entrenado durante años.Adrián los observó desde la ventana del segundo piso.—No vienen por nosotros...Tomás recargó su arma.—Vienen por la memoria.—Y no podemos permitir que la recuperen.Las alarmas seguían sonando mientras los reflectores iluminaban cada rincón del jardín.Los francotiradores instalados en las torres comenzaron a informar por radio.—Equipo Alfa en posición.—Equipo Bravo listo.—Movimiento en el flanco este.Adrián tomó el comunicador.—Nadie dispara hasta mi orden.Quería ganar tiempo.Cada minuto permitía que Helena, Eva y Victoria se alejaran más.---Bajo la casa...El refugio subterráneo estaba completamente iluminado.No era un simple sótano.Era un antiguo búnker constru
Las camionetas negras avanzaban por la carretera a toda velocidad.Una tras otra.Sin intentar ocultarse.Las cámaras de seguridad mostraban al menos diez vehículos aproximándose a la propiedad.—Tiempo estimado... tres minutos —informó Nicolás mientras observaba los monitores.Adrián respiró profundamente.—Posiciones de combate.En segundos, la casa volvió a convertirse en una fortaleza.Los escoltas ocuparon las torres de vigilancia.Las luces exteriores iluminaron todo el terreno.Los portones de acero comenzaron a cerrarse automáticamente.Helena tomó la mano de Victoria.—Todo va a salir bien.Pero ni ella misma estaba segura de creerlo.---Mientras tanto, Julián Ferrer permanecía esposado a una columna del salón.Tomás terminaba de revisar el pequeño transmisor.De repente, algo llamó su atención.—Espera...Acercó el dispositivo a la luz.En su interior había una memoria diminuta.—Creo que esto no solo transmite.La extrajo cuidadosamente.Gabriel conectó la memoria a una co
Las luces se apagaron de golpe.La casa quedó sumida en una oscuridad absoluta.Solo se escuchaban las respiraciones agitadas y el sonido de las armas siendo desenfundadas.Entonces la voz metálica volvió a sonar.—Protocolo Omega activado. Intruso detectado dentro de la residencia.Adrián reaccionó de inmediato.—¡Nadie se separe! ¡Tomás, protege a Victoria! ¡Nicolás, conmigo!Las linternas tácticas iluminaron los pasillos mientras los escoltas ocupaban sus posiciones.Helena permanecía junto a Gabriel, sujetando con fuerza el diario de su padre.Un fuerte golpe resonó en el segundo piso.Después otro.Como si alguien estuviera corriendo.—¡Arriba! —gritó uno de los guardias.Tres escoltas subieron las escaleras.Silencio.Un segundo después...Se escuchó un forcejeo.—¡Está armado!Un disparo rompió el silencio.Luego otro.Adrián subió las escaleras de dos en dos.Al llegar encontró a dos agentes reduciendo a un hombre vestido completamente de negro.Tenía el rostro cubierto con un
El estruendo de los disparos cesó tan rápido como había comenzado.Los atacantes desaparecieron entre la niebla antes de que los escoltas pudieran alcanzarlos.Solo quedó el silencio.Y el cuerpo herido de uno de los agentes, que era atendido por Tomás.Adrián seguía con el arma levantada, recorriendo el bosque con la mirada.No confiaba en aquella calma.Después de unos segundos, habló con una voz firme que nadie le había escuchado desde el inicio de todo.—Se acabó.Todos lo miraron.—A partir de este momento nadie vuelve a moverse sin un protocolo de seguridad.Nicolás asintió.—Estoy de acuerdo.Gabriel cerró cuidadosamente el diario y la cinta de video dentro de una mochila impermeable.—Esto es demasiado importante para abrirlo aquí.Helena permanecía inmóvil.Aún observaba el lugar donde aquella mujer había desaparecido.La asesina de sus padres.Había estado a menos de cincuenta metros de ella.Y volvió a escapar.---El regreso fue completamente diferente.Ya no viajaban tres
Último capítulo