Mundo ficciónIniciar sesiónLa última persona con la que Emilia Vargas imaginó compartir su vida era Adrián Castellanos: frío, distante y dueño de una mirada capaz de hacerla sentir pequeña con solo cruzarse en el pasillo de la oficina. Él era el tipo de hombre que siempre mantenía el control, incluso cuando el mundo a su alrededor parecía derrumbarse. Pero un malentendido lo cambia todo. Lo que comenzó como un acuerdo obligado para proteger apariencias termina convirtiéndose en una convivencia llena de silencios incómodos, discusiones constantes y sentimientos que ninguno está dispuesto a admitir. Mucho menos cuando un embarazo inesperado los ata a un futuro que jamás planearon compartir. Mientras Emilia intenta descifrar los secretos que Adrián esconde detrás de su actitud impenetrable, él lucha contra sus propios fantasmas y contra el miedo de volver a perder a las personas que ama. Sin embargo, entre ausencias inexplicables, celos silenciosos y heridas que nunca terminaron de sanar, ambos descubrirán que el amor no siempre llega de la manera correcta… y que algunas personas aparecen en tu vida justo para cambiarla por completo. Porque hay destinos que, por más que intenten separarse, siempre terminan encontrando el camino de regreso.
Leer másEl silencio se apoderó del corredor.Las palabras de Clara seguían resonando en la mente de todos.> "Solo me contó la mitad de la verdad."Helena no podía apartar la vista de su hermana.Había esperado ese momento durante años sin saberlo.Y, sin embargo, el reencuentro estaba ocurriendo entre armas, humo y paredes que temblaban por las explosiones.Nada era como debía haber sido.---—¿Qué mitad? —preguntó Helena con la voz entrecortada.Clara respiró hondo.Su mirada iba de Helena a Lucien, como si aún no supiera en quién confiar.—Hace seis meses... alguien comenzó a enviarme cartas.Gabriel frunció el ceño.—¿Cartas?Ella asintió.—No tenían remitente.Solo una frase escrita en todas ellas.Cerró los ojos un instante y la repitió de memoria.> **"La verdad nunca murió. Solo espera que la encuentres."**Kessler sintió un escalofrío.—Esa frase...Tomás lo miró.—¿La conoces?El anciano asintió lentamente.—Era el lema del Proyecto Aurora.Todos quedaron inmóviles.Helena volvió a
La puerta blindada descendía lentamente.El metal chirriaba bajo la fuerza con la que Samuel intentaba mantenerla abierta.Del otro lado, Lucien levantó el arma.Su mirada era fría.Calculadora.—Siempre fuiste el más obstinado —dijo con una calma inquietante.Samuel no respondió.Apretó los dientes y empujó con todas sus fuerzas.La puerta apenas se detuvo unos centímetros.Era suficiente.Clara, todavía sentada en la silla de ruedas, observaba la escena completamente confundida.Sus recuerdos aparecían y desaparecían como destellos.Un jardín.Una canción.Una niña riendo.Una voz llamándola.*"Clara..."**"Lena..."*Se llevó las manos a la cabeza.—¡Basta...!Lucien la miró sin una pizca de compasión.—No luches contra ello. Los recuerdos incompletos solo traen dolor.Samuel gritó desde el otro lado.—¡No lo escuches!Ella levantó la vista.Algo en aquella voz le resultaba familiar.No recordaba su nombre.Pero sí la sensación.Era la misma persona que, cuando ambos eran niños, una
El sonido de la explosión todavía retumbaba en el observatorio.El polvo cubría el vestíbulo.Las alarmas no dejaban de sonar.**—Tiempo restante para la autodestrucción: treinta y ocho minutos.**Helena sostenía a Adrián entre sus brazos.La sangre seguía manando de la herida en su costado.—¡Gabriel! —gritó desesperada—. ¡Haz algo!Gabriel cayó de rodillas junto a ellos y rasgó la camisa de Adrián.Observó la herida apenas unos segundos.—La bala entró de lado...Tomó una gasa de emergencia y presionó con fuerza.Adrián apretó los dientes para no gritar.—No atravesó el pulmón... pero está perdiendo mucha sangre.Helena respiró aliviada por un instante.—¿Va a vivir?Gabriel la miró con seriedad.—Si lo sacamos de aquí rápido... sí.Pero si seguimos perdiendo tiempo...No terminó la frase.No hacía falta.---—¡Movimiento arriba! —gritó Tomás.Una lluvia de disparos descendió desde los balcones.Los hombres de Lucien habían recuperado posiciones.Las balas impactaban contra las colu
Las compuertas de acero descendieron con un estruendo ensordecedor.**¡Boom!**El sonido retumbó por todo el observatorio.Las luces blancas desaparecieron y fueron sustituidas por destellos rojos de emergencia.La voz electrónica volvió a resonar.—**Protocolo Épsilon activado. Instalación sellada. Tiempo estimado para autodestrucción: cuarenta y cinco minutos.**Helena sintió que el aire abandonaba sus pulmones.—¿Autodestrucción?Nicolás levantó inmediatamente su computadora portátil.—Está bloqueando todas las salidas...Tomás tomó el comunicador.—¡Equipo Bravo, informen!Solo recibió interferencias.Un segundo después, una explosión sacudió el ala oeste del edificio.El suelo vibró bajo sus pies.Gabriel perdió el equilibrio.Adrián sujetó a Helena antes de que cayera.—¡Todos atrás!El humo comenzó a invadir el vestíbulo.---Lucien permanecía inmóvil.Observando el caos con una serenidad perturbadora.Como si todo hubiera sido cuidadosamente ensayado.—Siempre me fascinó un de
Último capítulo