Las luces se apagaron de golpe.
La casa quedó sumida en una oscuridad absoluta.
Solo se escuchaban las respiraciones agitadas y el sonido de las armas siendo desenfundadas.
Entonces la voz metálica volvió a sonar.
—Protocolo Omega activado. Intruso detectado dentro de la residencia.
Adrián reaccionó de inmediato.
—¡Nadie se separe! ¡Tomás, protege a Victoria! ¡Nicolás, conmigo!
Las linternas tácticas iluminaron los pasillos mientras los escoltas ocupaban sus posiciones.
Helena permanecía junto