El beso terminó demasiado pronto.
O quizá no.
Porque si Adrián seguía besándola de esa manera, Emilia estaba segura de que terminaría olvidando todas las razones por las que aquello era una mala idea.
Él permaneció frente a ella unos segundos más, respirando agitado.
Sus labios apenas separados de los de ella.
Sus manos todavía sujetando suavemente su cintura.
Y la mirada…
Dios.
La forma en que Adrián la miraba empezaba a volverse peligrosa.
Como si ya no supiera mantener distancia.
Como si ell