Las camionetas negras avanzaban por la carretera a toda velocidad.
Una tras otra.
Sin intentar ocultarse.
Las cámaras de seguridad mostraban al menos diez vehículos aproximándose a la propiedad.
—Tiempo estimado... tres minutos —informó Nicolás mientras observaba los monitores.
Adrián respiró profundamente.
—Posiciones de combate.
En segundos, la casa volvió a convertirse en una fortaleza.
Los escoltas ocuparon las torres de vigilancia.
Las luces exteriores iluminaron todo el terreno.
Los porto