Mundo de ficçãoIniciar sessãoEn el despiadado mundo del fútbol y los negocios, Luca Moretti, el menor de una poderosa dinastía italiana, decide tomar el control de su destino comprando un club en decadencia: el Vittoria, un equipo de la Serie B que lucha por volver a la élite. Pero salvar al Vittoria no será solo una cuestión de táctica y goles. Luca deberá enfrentarse a rivales dentro y fuera del campo, negociar con inversionistas, hacer fichajes estratégicos y lidiar con los secretos de su propia familia, donde el poder y la lealtad se ponen a prueba constantemente. Mientras el club avanza en su camino hacia la gloria, Luca también se verá atrapado entre su pasado y su futuro: una relación que no puede ignorar, un legado que lo persigue y la sombra de su padre, Enzo Moretti, cuyos negocios siempre tienen un precio.
Ler mais¡VITTORIA CAMPEÓN DE LA SERIE B!En medio de la celebración, cuando la música y las conversaciones llenaban cada rincón del salón, el teléfono de Luca vibró en su bolsillo.Miró la pantalla y vio el nombre de su hermano mayor: Alessandro Moretti.Luca salió del bullicio y se apartó hacia un balcón privado, donde la brisa nocturna traía un leve alivio al calor de la fiesta. Deslizó el dedo para contestar.—Alessandro.—Hermano, no podía dejar que terminara la noche sin llamarte.La voz de Alessandro sonaba firme, pero con un tono cálido que Luca no escuchaba con frecuencia.—Hiciste historia, Luca. —Continuó Alessandro—. Vittoria está en la Serie A. Nunca dejaste de creer en esto. Me enorgullece lo que lograste.Luca apoyó un brazo en la baranda y sonrió, sintiendo el peso del momento.—Gracias, hermano. Hubiera sido bueno verte aquí.—Lo sé. —La voz de Alessandro se endureció levemente—. Créeme que me habría gustado estar, pero alguien tenía que encargarse de otras cosas en la empresa
Adriano Moretti caminaba a su lado con la misma expresión neutra de siempre, mientras a unos metros de distancia los esperaba Massimo Bellucci, el entrenador del primer equipo.El hombre no parecía muy emocionado.De brazos cruzados, con su postura rígida y su ceño fruncido, Bellucci observaba a Matías como si fuera una molestia más en su día.—¿Y este quién es? —preguntó sin rodeos, lanzándole una mirada evaluadora.—Matías Bianchi. Juega de extremo derecho. —respondió Adriano con su tono seco.Bellucci bufó con evidente fastidio.—Déjame adivinar… otro universitario que cree que puede jugar a nivel profesional.Matías apretó los dientes. Detestaba que lo subestimaran.—Solo pido un entrenamiento. —dijo con firmeza.Bellucci giró la cabeza hacia Adriano.—¿De verdad tengo que hacer esto?—Sí. —respondió Adriano sin pestañear.Bellucci suspiró y pasó una mano por su barbilla.—Escucha, chico. No tengo tiempo para probar jugadores de universidad. Si quieres entrenar, hazlo con la Sub-1
El día amaneció con una energía diferente en Vittoria. No era una jornada cualquiera. Hoy se definiría el rival en la semifinal de la Copa Italia, y todos sabían que no habría margen para la suerte. Luca, vestido con su traje impecable, se dirigió temprano a la sede de la liga para la ceremonia del sorteo. A su lado, otros presidentes y directivos de los equipos restantes esperaban con expectación.El salón estaba lleno de periodistas, cámaras y murmullos contenidos. Inter de Milán, Roma, Fiorentina y Vittoria. Cuatro equipos con aspiraciones, cuatro caminos distintos, pero solo dos llegarían a la final. Luca se acomodó en su asiento, sabiendo que cualquier rival sería un desafío, pero en el fondo, tenía una sensación extraña. Algo le decía que el destino no iba a ser generoso con ellos.El presentador hizo su espectáculo habitual, hablando de la emoción del torneo, del honor de estar entre los mejores. Pero Luca solo quería que sacaran las malditas bolas del sorteo y terminaran con l
Mientras Tanto, Luca se Alejaba del CaosMientras Vittoria se reorganizaba, Luca Moretti decidió alejarse por unos días.No podía escapar de la presión del fútbol ni de los negocios de la familia, pero había algo que sí podía hacer: viajar a ver a Astrid.La cantante sueca estaba en plena gira con su segundo álbum, una etapa completamente diferente en su carrera.Desde la caída de su antiguo contrato y el apoyo que recibió de Valentina Moretti, Astrid se había convertido en una estrella con independencia y control sobre su música.Luca llegó a Berlín para encontrarse con ella antes de uno de sus conciertos.—¿Qué haces aquí? —preguntó Astrid, sorprendida, cuando lo vio en la puerta de su camerino.Luca sonrió con su confianza habitual.—¿No puedo venir a ver a mi cantante favorita?Ella rió y lo abrazó. Lo había extrañado.Pasaron tiempo juntos, disfrutaron de los momentos fuera del escenario. Luca la acompañó a dos de sus conciertos, viendo desde primera fila cómo Astrid dominaba el
Las Que Resurgieron del CaosSin embargo, entre las que resistieron la tormenta, hubo quienes aprovecharon el cambio de mentalidad y comenzaron a destacar.Italianas que tomaron el mando:Alessia Colombo (portera, 27 años, Italia). Con Fabbri fuera del equipo, se convirtió en la jefa del arco. En cada entrenamiento, sus gritos organizaban la defensa, sus atajadas mantenían a su equipo vivo. En una práctica, Mendes la observó detener tres disparos consecutivos en un ejercicio de reflejos. —Colombo, si juegas así en los partidos, vamos a ganar mucho más de lo que creemos. Ella solo asintió, con el rostro cubierto de sudor, pero sin una pizca de cansancio en la mirada.Elisa Marconi (lateral derecha, 23 años, Italia). Ágil, intensa, incansable. En cada duelo individual, terminaba sacando ventaja con su velocidad y su capacidad de recuperación. Mendes comenzó a verla como la clave para el juego por las bandas.Giulia Rizzo (mediocampista, 25 años, Italia). La jugadora de garra que faltaba
Nuevo Comienzo para Vittoria FemeninoLos días pasaron y, mientras el equipo masculino disfrutaba de su mejor momento en la temporada, el equipo femenino de Vittoria estaba en plena reconstrucción.La derrota en la Copa y la crisis en la liga habían llevado a Adriano Moretti a despedir a Claire Dubois, dejando en claro que el club no iba a tolerar más fracasos.Ahora, una nueva entrenadora había llegado para tomar el mando.La Presentación de Carolina MendesCarolina Mendes no era una entrenadora cualquiera.Exjugadora de la selección brasileña, conocida por su carácter fuerte y su exigencia extrema, había trabajado en equipos juveniles en Brasil antes de dar el salto a Europa. Su estilo de juego era agresivo, físico y sin tolerancia para la mediocridad.Cuando Luca y Adriano la entrevistaron, Mendes no se mostró impresionada por la historia del club ni por la visión que tenían para el equipo femenino. Solo tenía una pregunta:—¿Voy a tener la libertad de hacer los cambios que crea ne
Último capítulo