Tomó su teléfono y comenzó a moverse. Si su padre había decidido que los Moretti apoyarían a los Romanos, entonces él se aseguraría de que su club estuviera lejos de todo ese caos
Marcó el número de Silvia.
Tardó unos segundos en responder.
—¿Presidente? ¿Sabe qué hora es?
Luca ignoró la pregunta.
—Necesito que te encargues de reforzar la seguridad del club. No quiero que nadie entre ni salga sin ser verificado. No importa si son jugadores, cuerpo técnico o empleados administrativos. Todos