Mundo ficciónIniciar sesiónUna semana después de haber asumido el control del A.S. Vittoria, Luca comprendió algo con absoluta claridad: el fútbol no se ganaba solo en la cancha.
Desde el primer día, las reuniones con su equipo técnico, las conversaciones con jugadores y las largas noches revisando contratos le demostraron que la verdadera batalla no era únicamente deportiva. Era financiera, política y estratégica.
Un club sin dinero no podía competir.
Un club sin influencia no podía sobrevivir.
Y aunque Luca Moretti no tenía experiencia en la gestión de un equipo, sabía perfectamente cómo moverse en el mundo de los negocios.
Más de dos décadas como parte de la familia Moretti le habían enseñado que el poder se construía con relaciones. Y si Vittoria quería resurgir, necesitaba más que buenos fichajes y entrenamientos duros. Necesitaba aliados.
Por eso, una semana después de su llegada al club, decidió empezar su propio juego.
Era hora de mover sus influencias.
Reunión con Valeria D’Alessio – La Hija del consejero
El primer encuentro fue con Valeria D’Alessio, hija de Marco D’Alessio, uno de los consejeros financieros más influyentes de Milán.
Valeria era una mujer astuta, acostumbrada a moverse en los círculos de poder gracias a la influencia de su padre. Se desempeñaba como abogada corporativa en un bufete de renombre y tenía acceso a empresarios que podrían estar interesados en invertir en Vittoria.
La cita fue en un exclusivo café en el centro de la ciudad.
Luca llegó temprano, vestido con un traje oscuro y sin corbata, proyectando la imagen de un hombre serio, pero accesible.
Cuando Valeria entró, lo hizo con la seguridad de alguien que sabía exactamente cuánto valía su tiempo.
—¿Desde cuándo te interesa el fútbol, Moretti? —preguntó con una sonrisa intrigada mientras se sentaba frente a él.
Luca le devolvió la sonrisa.
—Desde que entendí que el fútbol no es solo un deporte, sino un negocio.
—Sabía que ibas a decir eso.
Ella tomó un sorbo de su café y cruzó las piernas.
—¿Qué quieres de mí?
Luca fue directo.
—Conexiones. Quiero que me ayudes a conseguir reuniones con empresarios que puedan ver a Vittoria como una inversión a futuro.
Valeria arqueó una ceja.
—Mi padre siempre dijo que los Moretti no hacen negocios sin garantía. ¿Qué les ofreces a estos inversores?
—Ser parte del resurgimiento de un club con historia. Una oportunidad de inversión en un proyecto serio, con una estrategia clara para regresar a la élite del fútbol italiano.
Valeria apoyó un codo en la mesa y lo miró con interés.
—Necesitarás más que palabras bonitas para convencerlos.
Luca sonrió de lado.
—Por eso estoy aquí. Dame nombres y yo haré el resto.
Ella lo observó en silencio por un momento. Finalmente, sacó su teléfono y comenzó a escribir.
—Te conseguiré dos reuniones la próxima semana. No prometo nada más.
—Eso es suficiente por ahora.
Ella guardó el teléfono y sonrió.
—Siempre supe que harías algo grande, Luca. Solo no esperaba que fuera con un equipo de fútbol.
—La vida da giros inesperados.
Valeria tomó su bolso y se puso de pie.
—Haz que valga la pena.
—Lo haré.
Y con eso, la primera pieza del tablero quedó en su lugar.
Encuentro con Andrea Ferri – El Fiscal de la Universidad
La siguiente persona en su lista era Andrea Ferri, un viejo amigo de la universidad que, a diferencia de Luca, sí había seguido el camino tradicional de la familia.
Andrea era ahora fiscal adjunto, con un nombre en ascenso en la política y la justicia.
La reunión fue en un bar discreto en el distrito financiero.
Cuando Luca llegó, Andrea ya estaba esperándolo con una copa de whisky en la mano.
—Dime que esto no es una reunión para convencerme de comprar un palco en Vittoria.
Luca rió y se sentó frente a él.
—No, pero si quieres uno, te lo vendo barato.
Andrea negó con la cabeza con diversión.
—Hablando en serio, ¿qué necesitas?
Luca apoyó las manos en la mesa.
—Información.
—Eso suena peligroso.
—Tranquilo, nada ilegal. Quiero saber qué empresas están moviendo dinero en el deporte en este momento. Quién está invirtiendo, quién está lavando dinero en clubes, quién tiene interés en meterse en el fútbol.
Andrea lo miró fijamente.
—¿Quieres atraer inversionistas o evitarlos?
—Las dos cosas.
Andrea tomó un sorbo de su whisky y asintió.
—Dame unos días. Puedo conseguirte algunos nombres.
—Te lo agradecería.
Andrea apoyó la copa sobre la mesa y sonrió con ironía.
—Sabes, cuando éramos estudiantes, todos apostaban a que ibas a terminar en Moretti Enterprises.
Luca sonrió de lado.
—Nunca me gustó que apostaran por mí.
Andrea rió.
—Eso sí lo creo.
Otra pieza en el tablero.
Reunión con Isabella Marchetti – La Exnovia y Empresaria
La última reunión del día era la más inesperada.
Isabella Marchetti, su exnovia, ahora dirigía una de las compañías de negocios virtuales más exitosas de Italia.
No se habían visto en años. Su relación terminó cuando ella decidió enfocarse en su carrera y él, en… bueno, en no hacer lo que su familia esperaba.
Cuando la vio entrar al restaurante, tuvo que admitir que no había cambiado mucho. Seguía teniendo esa presencia fuerte, ese aire de quien no necesita la aprobación de nadie.
Ella se sentó sin rodeos.
—Si me hubieras dicho hace cinco años que algún día me llamarías para hablar de fútbol, me habría reído en tu cara.
Luca sonrió.
—Supongo que las cosas cambian.
—Algunas cosas sí. Otras no tanto.
Se hizo un silencio breve antes de que ella cruzara los brazos.
—¿Entonces? ¿Para qué me citaste?
—Quiero llevar a Vittoria a la élite, y para eso necesito inversión.
Isabella levantó una ceja.
—¿Me estás pidiendo dinero?
—No. Estoy pidiendo tu visión. Tu empresa maneja datos y estrategias de mercado. Quiero que analices a Vittoria como una marca y me digas cómo podemos hacerlo atractivo para inversores.
Ella lo miró con interés.
—Tienes mi atención.
Luca deslizó una carpeta sobre la mesa.
—Aquí tienes todo lo que necesitas.
Isabella la tomó y la hojeó.
—Si esto me convence, te daré un informe en una semana.
Luca asintió.
—Eso es suficiente.
Ella sonrió.
—Siempre fuiste bueno convenciendo a la gente.
—Intento no perder la costumbre.
Se despidieron con un apretón de manos y, cuando Isabella se fue, Luca supo que había sido una buena jugada.
Reunión con los Patrocinadores
Ahora que tenía información, apoyo estratégico y posibles nuevos inversionistas, llegó el momento de la verdadera prueba: enfrentarse a los patrocinadores actuales de Vittoria.
La reunión sería al día siguiente en un salón privado en el estadio.
Sería la primera vez que Luca Moretti demostraría que su visión no era solo un sueño.
Era un plan.
Y estaba dispuesto a ganar.
El día de la reunión con los inversionistas había llegado.
Luca se encontraba en la sala de conferencias del estadio de Vittoria, con una vista panorámica al campo vacío. Era una imagen simbólica. Ese estadio, que algún día había vibrado con los cánticos de los aficionados en la Serie A, ahora esperaba su resurgimiento.
Y todo dependía de lo que ocurriera hoy.
Adriano estaba a su lado, revisando algunos documentos sin demasiada emoción.
—Dime que no planeas hacer una presentación aburrida de PowerPoint.
—No, solo una aburrida presentación verbal.
—Eso suena peor.
Luca sonrió. Estaba nervioso, pero no podía permitirse mostrarlo.
Los primeros en llegar fueron los inversionistas que Valeria había conseguido. Federico Arzani, CEO de una empresa de tecnología en ascenso, y Giorgio Mancini, un empresario con negocios en la industria del entretenimiento y los medios deportivos.
Ambos entraron con la actitud de hombres que estaban allí por simple curiosidad, no porque creyeran en el proyecto.







