El ambiente en Vittoria empezaba a transformarse. No de manera inmediata, ni con un giro milagroso, pero sí con pequeños signos que indicaban que algo estaba cambiando.
El equipo femenino, después de semanas de entrenamientos más exigentes y decisiones drásticas, mostraba una leve mejoría. Tras haber sido sometidas a una práctica brutal por Bellucci y luego enfrentar la presión de Claire Dubois, las jugadoras comenzaron a responder. Ya no bajaban los brazos tras el primer gol en contra, la int