Un Nuevo Día en Vittoria
Luca llegó temprano al club, aunque su cuerpo aún cargaba con el peso del viaje. Había aterrizado tarde la noche anterior, pero eso no era excusa para retrasarse. Apenas puso un pie en la sede, Silvia lo estaba esperando con una pila de informes en las manos.
—Buenos días, Luca. Aquí tienes lo que quedó pendiente mientras estabas fuera —dijo, sin rodeos, mientras le entregaba la carpeta.
Luca la tomó sin chistar y comenzó a hojearla mientras caminaba hacia su oficina. Sin embargo, no tuvo mucho tiempo para procesarlo cuando su hermano Adriano entró con su típica actitud despreocupada.
—¿Cómo le fue al romántico en Suecia? —soltó con una media sonrisa, apoyándose en el marco de la puerta.
Luca lo miró de reojo y negó con la cabeza.
—Si solo viniste a molestar, mejor ahórrate el esfuerzo.
Adriano rió entre dientes y se sentó frente a él.
—Vamos, cuéntame. ¿Se va a mudar o no?
Luca suspiró y cerró la carpeta.
—Le dije que lo pensara. No la voy a presion