Una Bufona para el Director Ejecutivo

Una Bufona para el Director Ejecutivo ES

Romance
Última actualización: 2026-06-07
Gabriel Candelario  Recién actualizado
goodnovel18goodnovel
0
Reseñas insuficientes
13Capítulos
12leídos
Leer
Añadido
Resumen
Índice

Yo solo era una chica normal con muchas deudas. Mi hermana estaba en el hospital y yo no sabía qué hacer. Entonces apareció él. Alexander Vane era el hombre más rico y guapo de la ciudad. Sus ojos grises me miraron de arriba a abajo y me hizo una propuesta loca: "Finge ser mi novia. Pero tienes que actuar como una tonta para que mi familia me deje en paz, y yo pagaré todo". Yo acepté por mi hermana. Pensé que sería fácil. Pensé que él era solo un jefe frío y malo. Pero me equivoqué. En las noches, cuando nadie nos ve, él no es frío. Él me busca. Me abraza fuerte por la cintura, esconde su cara en mi cuello y me dice que no lo deje solo. Mi corazón late a mil por hora cada vez que me toca. Me estoy enamorando de mi jefe falso. Pero... ¿él también me ama, o solo soy su bufón de segunda?

Leer más

Capítulo 1

Capítulo 1: El trato bajo la tormenta

La lluvia caía muy fuerte esa noche. Me mojaba toda la ropa de pies a cabeza, pero no me importaba nada.

Yo estaba sentada en la acera de cemento, muy fría y sucia, justo enfrente de la puerta de cristal del hospital. Lloraba y lloraba sin poder parar. Las lágrimas se mezclaban con el agua de la lluvia en mi cara.

Sentía que no podía respirar. El pecho me dolía muchísimo de tanto llorar.

En mis manos temblorosas tenía unos papeles muy arrugados y mojados. Eran las facturas médicas de mi hermanita pequeña, Lily.

Lily estaba ahí dentro del hospital, conectada a muchas máquinas grandes que hacían "bip, bip" todo el tiempo. Estaba muy pálida y muy enferma.

Y yo no tenía dinero. Cero. Nada.

Si no pagaba hoy mismo, los médicos iban a sacar a mi hermanita a la calle. Y ella no iba a sobrevivir.

Abracé mis rodillas contra mi pecho. Estaba temblando mucho. Tenía mucho frío y mucho miedo. Estaba completamente sola en el mundo.

De repente, un auto negro apareció en la calle.

Era enorme y súper brillante. Era el auto más caro que he visto en toda mi vida, parecía costar millones y millones de dólares. Las luces delanteras del auto me dieron justo en la cara y tuve que cerrar los ojos por la luz tan fuerte.

El auto se detuvo justo delante de mí. El motor hacía un ruido muy suave y elegante.

Tragué saliva con mucha dificultad. Mi corazón empezó a latir muy, muy rápido. "Tum, tum, tum", sonaba en mis oídos.

La puerta de atrás del auto se abrió despacio. Un par de zapatos negros y muy brillantes pisaron el suelo mojado. Eran unos zapatos perfectos.

Levanté la vista lentamente, temblando, y me quedé totalmente congelada.

Era el hombre más guapo que Dios había creado. Nunca en mi vida había visto a alguien así.

Era altísimo. Mucho más alto que cualquier hombre normal. Tuve que echar la cabeza muy hacia atrás para poder verle la cara. Sus hombros eran súper anchos y se veía increíblemente fuerte.

Llevaba un traje oscuro que le quedaba perfecto. La tela era fina y cara, y se pegaba a su cuerpo musculoso. Parecía que la camisa se iba a romper de lo grandes que eran los músculos de sus brazos y su pecho.

Su cabello negro estaba un poco mojado por las gotas de lluvia. Se le caía un poco sobre la frente y se veía muy sexy.

Pero lo que más me asustó fueron sus ojos.

Eran grises. Muy, muy grises. Y fríos como el hielo. Me miraban fijamente, de arriba a abajo, como si pudieran leer todos mis secretos. Como si yo fuera una presa y él fuera un lobo enorme y peligroso.

Tragué saliva otra vez. Mi boca estaba seca.

Él caminó hacia mí. Sus pasos eran lentos, pesados y seguros. Salpicaba un poco de agua con sus zapatos caros, pero no le importaba.

Se detuvo tan cerca de mí que de repente sentí todo su calor. Pude oler su perfume. Era un olor delicioso. Olía a menta cara, a lluvia y a mucho peligro.

—Levántate —dijo él.

Su voz era muy profunda y ronca. Era una voz gruesa que hizo que me temblaran las piernas. La vibración de su voz la sentí directamente en mi pecho.

Yo me puse de pie despacio, apoyándome en la pared del hospital porque mis rodillas parecían gelatina. Me sentí muy pequeña y débil a su lado. Él era un gigante de verdad.

—Sé muy bien quién eres, Emma —continuó él.

Dio un paso más. Estaba invadiendo mi espacio. Puso una de sus manos enormes contra la pared, justo al lado de mi cabeza. Me había acorralado. No podía escapar de él.

—¿Quién... quién es usted? —tartamudeé.

Estaba temblando de frío, pero también sentía un calor extraño en mi estómago al tenerlo tan cerca de mi cuerpo. Su pecho rozaba la punta de mi nariz.

—Soy Alexander Vane —respondió, mirándome desde arriba—. El dueño de Vane Enterprises.

Mis ojos se abrieron como platos. Mi corazón dio un salto gigante.

¿Qué hacía el millonario más famoso, rico y temido de toda la ciudad hablando conmigo? Yo solo era una chica pobre, con ropa barata y empapada por la lluvia.

—Sé que no tienes dinero, Emma —dijo Alexander. Su tono era frío, sin ninguna emoción—. Sé que las facturas médicas de tu hermana Lily son de cien mil dólares. Y sé que la van a desconectar esta noche si no pagas.

—¿Cómo sabe eso? —pregunte con voz muy finita, casi como un ratón. Mis ojos se llenaron de lágrimas otra vez. Me dolía que él hablara de Lily.

Alexander bajó su cabeza. Su rostro quedó a solo unos centímetros del mío. Su respiración caliente y con olor a menta chocó contra mis labios temblorosos.

—Yo lo sé todo —susurró con su voz gruesa y varonil—. Y por eso estoy aquí. Te propongo un trato, Emma.

Yo no podía moverme. Estaba hipnotizada por sus ojos grises. Quería salir corriendo porque él me daba muchísimo miedo, pero otra parte de mí quería quedarse ahí pegada a él para siempre.

—¿Q-qué clase de trato? —pregunté. Sentía un vacío gigante en el estómago.

—Quiero que finjas ser mi prometida —dijo de forma directa.

Me quedé con la boca abierta. ¿Su prometida? ¿El hombre más guapo y rico del país quería que yo fuera su novia falsa?

—Pero no serás una prometida normal —continuó, con una sonrisa de lado que me dio escalofríos—. Quiero que seas mi bufón público.

—¿Qué? —pregunté, muy confundida.

—Mi familia me está presionando para casarme con una mujer perfecta y rica —explicó Alexander, con mucho asco en su voz—. Yo no quiero. Así que te usaré a ti. Eres perfecta para el trabajo.

Me miró de arriba a abajo, viendo mis tenis rotos y mi suéter viejo. Me sentí muy humillada, pero no podía apartar la mirada.

—Quiero que actúes como una tonta delante de ellos —ordenó él—. Quiero que seas vulgar, que te vistas mal, que digas tonterías. Quiero que mi familia sienta vergüenza de que yo esté contigo. Quiero que me odien por elegir a una chica de tan bajo nivel.

Sentí un nudo en la garganta. Él me estaba llamando "de bajo nivel" en mi cara. Quería llorar, pero aguanté las lágrimas.

—A cambio de que seas mi burla personal —continuó Alexander, acercándose aún más—, yo pagaré todas las deudas de tu hermana ahora mismo. Cien mil dólares. Además, la llevaré a la mejor clínica privada del país. No le faltará nada.

No lo podía creer. ¿Pagar todo? ¿Salvar a Lily?

Yo quería decir que no. Mi orgullo me decía que le gritara y que lo empujara por llamarme bufón. Pero yo no tenía opciones. Sin él, Lily iba a morir hoy.

—Es mucho dinero... —susurré, bajando la mirada hacia su pecho firme.

Entonces, él levantó su mano.

Era una mano muy grande, de hombre fuerte, con dedos largos y fuertes. Llevaba un reloj carísimo que brillaba en la oscuridad.

Con un dedo largo y caliente, Alexander apartó un mechón de mi pelo mojado que estaba pegado a mi frente.

Cuando la piel de sus dedos rozó mi mejilla, sentí una electricidad tremenda.

Fue como si me cayera un rayo encima. Una corriente de fuego bajó por mi cuello, quemando mi piel, y viajó rápido hasta mi estómago.

Sentí un zoológico entero de mariposas volviéndose locas en mi panza. Mis piernas temblaron tanto que pensé que me iba a caer al suelo. Me quedé totalmente sin aire.

Él notó mi reacción. Su sonrisa de lado se hizo más grande. Sus ojos fríos se oscurecieron y se pusieron casi negros por un segundo.

—Solo dime que sí, Emma —susurró él, con su voz ronca vibrando muy cerca de mi boca—. Di que eres mía y tus problemas se acabarán para siempre.

Miré hacia atrás, hacia las puertas de cristal del hospital. Pensé en la carita pálida de Lily. Pensé en cuánto la amaba.

Luego volví a mirar el rostro perfecto de Alexander Vane.

—Sí —susurré, en un hilo de voz. No pude evitarlo. No podía decirle que no.

En el mismo segundo en que dije que sí, la mano grande y caliente de Alexander bajó rápidamente y agarró mi cintura con muchísima fuerza.

Solté un pequeño grito de sorpresa. Sus dedos grandes apretaron mi carne a través de mi suéter mojado.

De un tirón fuerte y decidido, pegó mi cuerpo mojado y suave contra su pecho duro como una roca. Mis pechos chocaron contra sus músculos fuertes. Todo su cuerpo irradiaba un calor que me volvió loca.

—Buena chica —gruñó él directamente en mi oído. Su aliento caliente hizo que toda mi piel se erizara de pies a cabeza. Mis pezones se pusieron duros por el frío y por la emoción intensa que sentía—. Desde este mismo momento, eres mía. Y harás todo lo que yo te ordene. Sube al auto.

Él me soltó un poco, pero dejó su mano grande apoyada en la parte baja de mi espalda. Su tacto me quemaba.

Yo estaba a punto de caminar hacia la puerta abierta de su coche de lujo. Me sentía flotando, como si estuviera metida en un sueño loco y muy irreal.

Pero justo cuando iba a dar el primer paso, la puerta principal de cristal del hospital se abrió de golpe, haciendo un ruido horrible.

—¡Emma! ¡Emma, cuidado, corran, tiene un arma! —gritó la voz de una enfermera, que sonaba totalmente aterrorizada.

Antes de que yo pudiera girar la cabeza para mirar, un ruido sordo y ensordecedor retumbó en la noche lluviosa. ¡PUM!

Fue un disparo.

Sentí el olor a pólvora quemada mezclándose con la lluvia.

Alexander no dijo nada. Solamente me miró con sus ojos grises abiertos por la sorpresa.

Vi cómo, en cámara lenta, el traje perfecto y oscuro de su pecho comenzaba a mancharse rápidamente de un color rojo intenso, muy espeso y caliente.

La sangre manaba a borbotones de su cuerpo gigante.

Los ojos de Alexander se cerraron. Sus rodillas fallaron y su cuerpo inmenso y pesado cayó directamente encima del mío, empujándome hacia el frío suelo mojado en medio de la oscuridad.

Desplegar
Siguiente Capítulo
Descargar

Último capítulo

Más Capítulos

Também vai gostar

Novelas relacionadas

Nuevas novelas de lanzamiento

Último capítulo

No hay comentarios
13 chapters
Capítulo 1: El trato bajo la tormenta
Capítulo 2: La jaula de oro y el monstruo asustado
Capítulo 3: La frialdad del jefe
Capítulo 4: El show de mi humillación
Capítulo 5: El secreto de la caja fuerte.
Capítulo 6: La trampa del lobo
Capítulo 7: La furia del abuelo y las esposas frías
Capítulo 8: Un extraño en mi oscuridad
Capítulo 9: El peso de su cuerpo y una nueva mentira
Capítulo 10: El regreso de la bestia y la última traición
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP