Me quedé con la boca abierta, mirando a este hombre de ojos verdes que me agarraba de las manos con tanta prisa. Sentí un vacío en el estómago enorme que me dio ganas de llorar otra vez.
¿Alexander me estaba mintiendo? ¿El hombre que me había besado con tanta pasión y que me había prometido salvar a mi hermanita Lily era el culpable de todo?
—¿De... de qué estás hablando? —tartamudeé, intentando zafar mis manos esposadas de su agarre.
Mi corazón latía muy rápido, "tum, tum, tum", pero no era es