Mundo ficciónIniciar sesiónHace cinco años, Helena Dandelion fue traicionada por su primer amor, Franco Moretti, el heredero de la Mafia de Chicago, quien la acusó injustamente de espionaje y la echó embarazada. Ahora, Helena es una exitosa diseñadora de exteriores e interiores con una vida nueva y una hija secreta con los ojos de su traicionero amor. El destino la obliga a cruzar caminos con él cuando la familia Moretti la contrata para un proyecto de alto secreto. Franco, consumido por el arrepentimiento y la obsesión, cree que Helena es la única mujer que amará, pero se niega a admitir que lo que siente es más que posesión. Cuando la verdad sobre su hija sale a la luz, él tendrá que luchar contra sus propios demonios y su despiadado imperio para recuperarla.
Leer másPOV: FrancoEl Nido.Antes, la palabra resonaba con el frío acero, la intriga silenciosa y el veneno que circulaba por las tuberías de ventilación. Era la jaula dorada de la Sangre, diseñada para que el poder se mantuviera estancado y se pudriera.Ahora, meses después de la Proclamación, el Nido era simplemente… casa.Era la hora dorada. El sol de la tarde se colaba por las inmensas ventanas de la torre, bañando el mármol en un tono ámbar. En lugar de sentir la presión de un imperio, sentía el peso tranquilizador de una manta. La Ley Forjada había hecho su trabajo. El mundo, o al menos la estructura que lo sostenía, había encontrado su ritmo cardíaco estable.Mi rol como Dueño Símbolo había mutado de guerrero a bibliotecario. Mis días se llenaban con la tediosa pero necesaria tarea de revisar los balances funcionales: la optimización de los flujos de energía, los reportes de cosecha de los bio-domos y las proyecciones de impacto de los acuerdos de neutralidad. Lo mundano era, irónicam
POV: HelenaEl tiempo no es lineal, es funcional. Se mide por el espacio entre un evento y la estabilización de sus efectos. Para mí, el tiempo había sido una serie incesante de anticipaciones de fallos. El Dueño Ausente, la Ley Cero, la traición de Dante, la purga, la Proclamación. Todos eran picos agudos en un gráfico de estrés exponencial.Ahora, habían transcurrido siete meses y cuatro días desde la instauración de la Ley Forjada. Siete meses en los que el gráfico había descendido a una línea plana. Una línea horizontal, estable, predecible. La Certeza Aplicada.Estaba en la cocina, un espacio que, hace menos de un año, habría considerado un punto ciego de seguridad por la cantidad de variables incontrolables, calor, cuchillos, líquidos. Ahora, era un centro de actividad biológica controlada.Franco estaba sentado a la mesa, no revisando informes de Dueño, sino ayudando a la niña más pequeña, Clara, a construir una torre con bloques que desafiaban la física elemental. Ambas niñas
POV: FrancoEl silencio no era la ausencia de ruido; era la confirmación de la lógica. Durante siete días, el Nido había contenido el aliento, esperando que la paranoia codificada de mi padre, el Dueño Ausente, no detectara la manipulación de la Ley Cero. Cuando Elisa nos dio la señal de “Estructura Desmantelada”, el silencio que siguió no fue de paz, sino de la aterradora comprensión de la victoria final.Estaba de pie en el centro de comando, la Gema del Legado ahora inerte en mi mano. Era pesada, fría, y perfectamente inútil. Había sido la llave de la Ley Cero, el detonador del apocalipsis. Ahora, era solo un cetro, un accesorio para la mentira funcional que Helena había construido a mi alrededor. .Mi padre, el hombre que intentó quemar el mundo, estaba sellado para siempre bajo el hielo del Ártico. Dante, mi hermano, el que había jurado venganza, dormía un sueño frío a pocos metros de él. Yo era libre de la Sangre, pero el costo había sido la erradicación de mi familia.El verdad
POV: HelenaEl último tic. Los siete días de silencio operativo habían sido un purgatorio de lógica y control. Cada minuto había sido una variable que debía ser observada, calculada y neutralizada.Ahora, en la tarde del séptimo día, la atmósfera en el Santuario de la Verdad era casi irrespirable, cargada con la electricidad estática de la finalidad absoluta.Elisa estaba en el centro, rodeada por los nodos de encriptación, su rostro un mapa de tensión concentrada. En la pantalla principal, un contador digital parpadeaba: 00:00:03.Franco estaba a mi lado, pero yo apenas percibía su presencia. Mi atención estaba anclada en el latido digital del mundo. Si el Protocolo de la Ley Cero fallaba en su fase final de anulación, si la paranoia del Dueño Ausente lograba activar la trampa de redundancia, la autodestrucción no solo llevaría al Nido, sino a toda la infraestructura de poder global.00:00:01.—Elisa, ejecuta el código Limpieza Profunda.Elisa no me miró. Sus dedos se movieron con un
Último capítulo