POV: Helena
El aire de la sala se volvió hielo, tan frío que me quemaba los pulmones. Las últimas palabras de Franco se estrellaron contra mí, más fuertes que cualquier amenaza de la Mafia:
"...yo sé que tengo una hija, y tú y Elisa se quedan aquí conmigo."
Mi cuerpo se quedó inmóvil, pero por dentro era un caos. Mis manos se cerraron en puños, clavándome las uñas en la palma. Cinco años de mentiras, de esconderme, de construir una vida a prueba de bombas, todo reducido a cenizas por una frase.