POV: Helena
El silencio en el Nido no era un vacío, sino un presagio.
Hacía tres horas que el helicóptero con Franco, Dante, el Dueño Ausente, y la Gema del Legado había despegado hacia el norte, hacia el Corazón de la Roca. La misión del Dueño de la Ley era triple y sencilla: Entrar. Neutralizar. Regresar. La mía era una tarea más compleja, de la que dependía su éxito: Distraer. Paralizar. Sobrevivir.
Yo era el punto fijo que debía absorber la onda expansiva del Consorcio. Si me movía, me expo