POV: Helena
El Nido estaba en silencio, pero mis oídos sentían el rugido del colapso que yo había diseñado. Mis manos estaban quietas sobre la consola principal; la matriz de datos de Zúrich se reflejaba en el vidrio protector, un espectro de luz verde que bailaba sobre el rostro inexpresivo que el Dueño Ausente me había forzado a adoptar.
El Dueño Ausente, mi mentor, el hombre que me había enseñado la arquitectura del poder, me había traicionado. Pero su traición había sido, irónicamente, la se