Mundo de ficçãoIniciar sessãoDOS HISTORIAS EN UNA. 1. MI ADORABLE MAFIOSO: Dante Bellandi, heredero inesperado del clan más temido de Reggio Calabria, es arrojado al poder tras la muerte de su padre. Con solo veintitrés años, debe sostener un imperio forjado en sangre mientras enemigos y falsos aliados esperan verlo caer. Svetlana, una bailarina que vive para el escenario, jamás imaginó que el crimen organizado irrumpiría en su vida. Un secuestro la arranca de su mundo de luces y aplausos, empujándola a una realidad donde la violencia dicta las reglas y la supervivencia tiene un precio. Entre ellos nace una atracción peligrosa, tan inevitable como prohibida. En un universo donde amar es una debilidad mortal, Dante deberá elegir entre aferrarse al legado que lo consume o arriesgarlo todo por la mujer capaz de salvar su alma… o condenarlo para siempre. ----- 2. PROMETIDA EN SANGRE: Nacida entre sangre y acero, ella no es una princesa encerrada en una torre, sino el arma más peligrosa forjada en Calabria. Su vida entera fue moldeada para un destino que odia: pertenecer a un hombre que jamás eligió, el nieto del wakagashira de la Yakuza. El pacto fue sellado antes de que naciera, pero ahora que el momento se acerca, ella no está dispuesta a ser moneda de cambio. En un mundo donde la traición se paga con sangre, ¿qué tan lejos está dispuesta a llegar para no perder su libertad?
Ler maisQueridos lectores,Hoy quiero tomarme un momento para agradecerles desde lo más profundo de mi corazón. Ha sido un viaje increíble, y no puedo dejar de sonreír al pensar en todo lo que hemos compartido. En este casi año que hemos estado juntos, me han apoyado, han leído mis novelas, y han dejado sus comentarios y valoraciones. Todo eso me ha motivado a seguir escribiendo, a seguir creando este mundo tan especial que hemos formado.Sé que no todo ha sido perfecto, y si en algún momento algo no les gustó o causó molestia, les pido sinceramente disculpas. Mi intención siempre ha sido darles lo mejor de mí, y cada comentario, cada mensaje, me ha ayudado a mejorar y a crecer como escritora.Pero no se preocupen, la historia de los Bellandi no termina aquí. ¡Tenemos mucho más por venir! En breve, seguirán la historia en un nuevo libro que será publicado en esta misma plataforma. Además, estoy emocionada de contarles que, junto a la continuación de la saga, también les traigo nuevas historias
Regresaron a Tokio. A la ciudad que nunca dormía, que no concedía pausas ni indulgencias, que exigía presencia absoluta y sangre fría. El regreso no fue brusco, pero sí contundente, como si el mundo les recordara, sin necesidad de palabras, a donde realmente pertenecían.Calabria quedó atrás como un paréntesis luminoso.Durante el vuelo, Erika observó las luces extinguirse bajo las nubes y pensó que aquel viaje no había sido una huida, sino una confirmación. Había ido a encontrarse con sus raíces… y regresaba con algo más profundo aún: la certeza de que ese ya no era su mundo, sino el que tendría al lado de su esposo.Al pisar suelo japonés, la calma italiana se disolvió, pero no desapareció del todo. Se replegó dentro de ella, como una fuerza silenciosa que ahora sabía que podía llevar consigo incluso en medio del caos.El coche negro los aguardaba. El trayecto hasta el complejo del clan transcurrió envuelto en una quietud cargada de significado. Takeshi conducía con la atención abso
Calabria los recibió con un cielo amplio y un sol tibio que no hería, que acariciaba.Desde la ventanilla del coche, Erika reconoció el paisaje antes incluso de que el conductor anunciara la llegada. Las colinas onduladas, el verde intenso que no pedía permiso para existir, el aire salino que venía del mar mezclado con tierra antigua. Todo estaba allí, intacto y vivo, como si el tiempo hubiese decidido respetar ese rincón del mundo.Respiró hondo.No era solo un regreso físico. Era un retorno a la sangre.Takeshi observaba en silencio. No hablaba. No preguntaba. Se limitaba a mirar cómo el cuerpo de Erika reaccionaba antes que su mente: la forma en que sus hombros se relajaban, el brillo distinto en sus ojos, la manera en que sus dedos se aferraban a la tela de su vestido como si temiera que aquel paisaje fuera un espejismo.Allí no era la esposa del oyabún.Era hija y hermana.La villa Bellandi se alzaba sólida, de piedra clara y líneas sobrias.Los hombres apostados en los accesos i
Las puertas correderas se abrieron con un sonido grave, contenido, y el murmullo que flotaba en el aire murió de inmediato. No fue una orden. Fue instinto. Fue reconocimiento. Takeshi había regresado en toda regla.Caminaba despacio, sin necesidad de apurar el paso. Un dolor muy tenue seguía allí, latente en el costado, recordándole cada movimiento, pero su postura era impecable: la espalda recta, los hombros firmes, la mirada afilada de quien no ha perdido ni un centímetro de control. El traje oscuro caía sobre él como una armadura silenciosa, sobria, sin ostentación. No necesitaba símbolos exagerados para demostrar poder. Él era el símbolo.A su lado, no un paso atrás, no medio cuerpo relegado, caminaba Erika.El impacto fue inmediato.Algunos hombres levantaron apenas el mentón. Otros tensaron la mandíbula. Hubo miradas rápidas, evaluadoras. No de desprecio. De cálculo. De reconocimiento forzado. Erika avanzaba con la cabeza en alto, vestida también de negro, con un porte limpio y
Último capítulo