Mundo ficciónIniciar sesión¿Se puede conocer el amor en medio de la destrucción? Alina, nieta del magnate industrial más importante de la ciudad, está atrapada en un juego de secretos, lealtades divididas y una atracción prohibida. En su lucha por recuperar su libertad, conoce a dos hombres que enfrentan un destino muy parecido al de ella. Ahora, atrapada entre una promesa rota, el amor y un destino letal, Alina descubrirá que a veces la muerte es el único escape o el comienzo de una verdadera pesadilla. En un mundo donde un paso en falso se paga con sangre, ella está segura que resistirá...
Leer másEl soplo de la brisa nocturna no lograba refrescar mi rostro. Alrededor no había nada, ni siquiera el zumbido de un insecto. A pesar del silencio, en mi mente reinaba un caos de pensamientos que desestabilizaba cualquier intento de raciocinio. No podía creer que estuviese de rodillas en lo que parecía un solitario campo de sembradíos. Frente a mí se erguía Kedar, en una postura tan prepotente que tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano para no lanzarme sobre él y golpearlo hasta que mis nudillos sangraran.Tenerme así, sometida en el suelo, no era más que puro orgullo herido. Necesitaba demostrarse a sí mismo que era superior a mí en todos los sentidos; estaba completamente segura de ello. Sin embargo, mi paciencia tenía un límite. Y si en los próximos minutos no dejaba de jugar conmigo, las cosas se saldrían de control.—Ya deja de mirarme así —dijo, manteniendo una sonrisa socarrona en los labios— Me gusta cómo te ves. Pareces una fiera a punto de devorar a su presa. Aunque estés de r
De verdad estaba en una ambulancia, fingiendo una sobredosis.Ladeé la cabeza hacia los dos paramédicos que revisaban con cuidado mis signos vitales. Quise decirles que estaba completamente bien y que los síntomas que ellos veían como signos de alarma, para mí, eran normales. Estaba más que acostumbrada a los efectos secundarios de los sedantes y las pastillas para la ansiedad.Después de salir prácticamente huyendo de la mansión de Kedar, no podía sacudirme la sensación amarga de haber expuesto a mis amigos a un peligro inminente; el peligro que me esperaba tras haber sido descubierta traicionando la poca confianza que él tenía en mí. Kedar había sido muy claro desde un principio, y yo ya no cabía dentro de su piedad.Necesitaba revisar mi teléfono. Antes de que el caos estallara, les había enviado un par de mensajes a los socios más importantes de mi abuelo para ponerlos al tanto de su desaparición. Prácticamente les supliqué que me ayudaran con su gente para proteger la mansión. Aun
«Tu sangre será lo próximo que manche mi camisa…»«Huye, Alina. ¡Huye! ¡Huye!»— ¿Alina?Gemí, revolcándome entre las sábanas aún con los ojos cerrados. La pesadilla de ser expuesta ante Kedar se materializaba en mi mente; me veía corriendo por toda la mansión mientras sus hombres me buscaban con desesperación para matarme. Creía que podía correr más rápido, pero mis piernas no tenían suficiente fuerza, como si estuvieran atrapadas en cemento. Estaban a punto de atraparme…— ¡Alina, despierta! —el grito de Samara se coló en mi mente, pero no lograba abrir los ojos. Necesitaba huir— ¡Maldición! ¿Qué demonios le pasa, Fabi?— Es el efecto de las pastillas que se tomó para dormir. Iré por alcohol, ya regreso.— Malditos medicamentos —gruñó mi amiga mientras me zarandeaba de un lado a otro, intentando sacarme de la pesadilla— Alina, por favor. Abre los ojos.No fue hasta que sentí el olor penetrante del alcohol rozando mi nariz que logré despejar la mente. Las imágenes terroríficas de la
El silencio en la mansión era roto únicamente por el sonido de nuestras respiraciones. El olor de la comida esparcida y el vino derramado se mezcló con el aroma de mi propio miedo y anticipación. Estaba completamente a merced de él. No podía moverme, no podía hablar. El peso de su cuerpo en mi espalda no solo me cortaba el aire, sino que me atrapaba en un retorcido juego psicológico.Algo dentro de mí me decía que Kedar me estaba poniendo a prueba.— Tan perfecta —musitó en mi oído, mientras sus manos grandes y callosas subían lentamente por mis muslos expuestos, arrastrando el dobladillo del vestido hacia arriba— Pareces dispuesta a complacerme.— Quizás… —mi voz salió como un hilo ahogado por la presión de mi rostro contra la madera— O quizás solo estoy esperando que sientas que tienes el control. ¿Cuál de esas dos opciones te gusta más?— Creo que va a ser una noche interesante si continúas siendo tan atrevida. ¿Puedo conocer el motivo? Me intriga.Resoplé amargamente, empujando mi
Último capítulo