Mundo ficciónIniciar sesiónEl destino muchas veces se impone ante la verdad. Alina, nieta del magnate industrial más reconocido en la ciudad, tiene una deuda pendiente con su familia. Ella desconoce varios aspectos importantes de su vida debido a que su madre, una mujer poderosa y calculadora la mantuvo prisionera en su propia casa. Hasta los 15 años, fue la niña prodiga elegida por su abuelo, para lograr hacer negocios con un alto funcionario petrolero en Dubái, pero todo cambia una noche, en la que el tío de la joven decide abusar de ella. Con un enemigo al asecho, los hermanos de Alina son enviados fuera del país, mientras ella queda bajo la protección de su abuelo. El odio, el rencor, el deseo de venganza y la sed de sangre, se convierten en el motor de la joven que intenta salir de aquel lugar que considera su propia prisión. Sola en medio de asesinos, aparece un hombre que logra desestabilizar su plan de vida. A pesar de que sus manos están manchadas de sangre, siente por primera vez el deseo de ser alguien más, sin embargo, la sombra de una promesa rota la persigue hasta el punto de desear la muerte.
Leer másEl ruido de la ciudad me distrajo de mi lectura. Levanté la mirada hacia la calle bulliciosa y observé el pequeño accidente de dos autos que acababan de chocar frente a la cafetería. Los gritos no se hicieron esperar, atrayendo la atención del resto de los comensales.—No puedo creer la falta de educación de la gente —comentó Samara, colocando dos tazas de café sobre la mesita—. Oye, Fabricio quiere vernos esta noche. ¿Estás disponible?Asentí con una sonrisa.—Sí, me encantaría verlo. Todavía me siento culpable por lo que le pasó.—Amiga mía, no hablemos de cosas desagradables, por favor —se quejó Samara, haciendo un mohín— La clase de bacteriología es en una hora necesitamos apurarnos.—Vaya, tú preocupada por llegar a tiempo a clase. Me gusta, nunca creí que lo vería.Me miró con aburrimiento mientras tomaba un sorbo de su café.—Desde que regresaste de tu viaje andas muy sarcástica, Alina.Sonreí.—Lo siento. Creo que solo estoy feliz. Me hacía mucha falta retomar mi vida universi
Era mi quinta noche en Dubái siendo la esposa de Kedar Asim, el gran señor heredero de un imperio petrolero que no dejaba de sonreír ante los invitados. Estábamos en una cena de bienvenida organizada por su familia. Era la primera vez que estaba rodeada de tantos hombres importantes. Hasta el momento, creí que provenía de una familia con estatus; sin embargo, acababa de caer en la cuenta de que mi abuelo y Alicia, con todos sus aires de grandeza y negocios turbios, no eran más que principiantes frente a todo este linaje.Con razón mi padre intentó por todos los medios pertenecer a él…La familia de Asim era extraordinariamente grande y exhumaba dinero con una sola mirada. El salón del palacio olía a incienso de sándalo, mezclándose perfectamente con el aire de poder de los invitados. Las mujeres iban vestidas con elegantes trajes ribeteados con perlas auténticas, y algunas telas de sedán brillaban más que el sol de mediodía. Los hombres eran versiones más o menos letales de Asim, vesti
El silencio que nos acompañaba dentro del auto era ensordecedor. Observé por la ventana las calles solitarias de la ciudad, preguntándome si así sería mi vida de ahora en adelante. Solitaria.Asim llevaba más de media hora sin emitir ningún sonido y eso era preocupante. Desde que salimos de la casa estaba taciturno y más hosco de lo normal. Aunque el abuelo y Alicia intentaron aligerar la tensión que se sentía entre los dos con sus bromas de mal gusto sobre la noche de bodas, tanto él como yo, estábamos completamente ausentes. Creo que algunos invitados lo notaron, pero no quise darle importancia.Inspiré hondo intentando aligerar mi ansiedad. No estoy preparada para estar a solas con él. Intenté visualizar como podrían sentirse sus besos y caricias, pero me removí inquieta en el asiento mientras se me erizaba todo el cuerpo. Lo ocurrido en la biblioteca con su hermano vino a mi mente como un río en plena crecida, y todo el peso de aquel momento me hizo dudar sobre si en realidad era u
—Puede besar a la novia—Las palabras del juez debían ser el clímax para cerrar con broche de oro la noche, sin embargo, se sintieron como una sentencia final a mi destino.Todo mi cuerpo entró en tensión cuando Asim me tomó por la cintura pegándome a su pecho. El salón estalló en aplausos, pero mi mundo estaba detenido observando el rostro de Asim acercándose. En el momento en que sentí sus labios fríos tocar la comisura de mi boca, contuve el aliento, y cerré los ojos con fuerza intentando no vomitar. Cada recuerdo de mis episodios anteriores, aparecieron en mi mente recordándome cuánto daño había dentro de mí. Este era mi mayor temor.No soy una mujer feliz. No siento pasión, ni deseo sexual. Su toque se sintió como si estuviese revolcándome en el fango. Dejé salir un pequeño sollozo que no pasó desapercibido para él.Me dio una mirada gélida, antes de separarse y fingir una sonrisa hacia los invitados.—Es hora del brindis, esposa— Murmuró con irritación controlada—Y sonríe tambié
Último capítulo