Mundo de ficçãoIniciar sessãoAileen jamás imaginó que morir sería la parte sencilla. Al despertar, descubre que ha reencarnado dentro de la última novela que leyó... y peor aún, en el cuerpo de Lady Margareth, la villana destinada a morir a los dieciocho años, traicionada por su propia hermana y condenada por el príncipe al que amó. Conociendo cada giro de la historia, Margareth está decidida a sobrevivir. Esta vez no será una pieza sacrificable en el juego de otros. Utilizará su conocimiento del futuro para alterar el destino, fortalecer su poderosa magia y construir alianzas donde antes solo existían enemigos. Pero cambiar una historia tiene consecuencias. A medida que los acontecimientos comienzan a desviarse de la trama original, las líneas entre héroes y villanos se vuelven cada vez más difusas. Personas que deberían ser monstruos muestran una humanidad inesperada, mientras que aquellos que parecían invisibles esconden secretos capaces de destruir el reino. En un mundo de intrigas políticas, antiguas rivalidades y magia capaz de cambiar el curso de los reinos, Margareth deberá decidir hasta dónde está dispuesta a llegar para proteger su nueva vida. Porque reescribir la historia es fácil. Lo difícil es convivir con las consecuencias. Y cuando su corazón empiece a inclinarse hacia el hombre que alguna vez fue el villano de la historia, descubrirá que el destino puede ser mucho más peligroso que la muerte. Una novela de romance, magia e intrigas donde los héroes no siempre son buenos, los villanos no siempre son malvados y el amor puede cambiar el destino de un reino.
Ler maisMe empino con dificultad para alcanzar los oxidados barrotes de la estrecha ventana de mi celda. Aprieto el rostro entre los hierros mugrientos y, desde ahí veo la plaza llena y la tarima desde la cual se llevará a cabo el espectáculo principal: Mi ejecución.
Está abarrotada de gente y voces que se pelean por conseguir un mejor lugar. Escucho su algarabía, contentos porque la villana de la historia pronto desaparecerá y después de eso por fin llegará el tan anhelado: y vivieron felices para siempre.
Todos desconocen mi verdad. No les interesa conocerla. Yo debería ser reina, fui educada para ello. Trabajé muy duro buscando ser digna, apoyar a mi rey y obviamente ayudar a mi pueblo, pero eso nadie lo ve. Supongo que el villano en una historia depende de quien la cuente, pues en mi mente, los villanos siempre fueron ellos.
Se escucha el eco de los pasos de los guardias y el tintineo de las llaves intensificarse a medida que se acercan.
—Lady Margareth, es hora —dice en tono burlón el soldado que abre la reja.
Hago lo posible por no llorar. Estoy erguida mientras ellos amarran mis manos a mi espalda. De pronto una fuerte nalgada me sorprende.
—Una lástima que no hubiéramos tenido la oportunidad de divertirnos un poco contigo. Nunca me he tirado a una dama de sociedad.
Un escalofrío me recorre al escuchar eso. Soy virgen, aunque nadie lo crea, realmente me había guardado para el príncipe heredero en nuestra noche de bodas.
Los tres hombres ríen de manera estridente y me sacan de la celda. El frío del pasillo muerde mis pies descalzos. Al menos, no fui mancillada.
El sol brilla con intensidad, como debe hacerlo siempre que se acerca un final feliz. Por un momento ese resplandor no me permite levantar la vista, pero cuando lo hago logro verlos a lo lejos.
A un costado de la tarima, hay un espacio de honor desde donde el hombre que un día amé y la mujer que alguna vez llamé hermana, me observan. El rostro de Liam es duro, sin rastro de piedad como si tantos años a su lado no significaran nada. Por su parte, Lizzy seca sus lágrimas con un pañuelo y me mira como si de verdad sufriera.
La mano de Liam aprieta la suya para infundirle fuerza a esa pobre alma que le vendó los ojos para apartarlo de mi lado y hacerle romper nuestro compromiso. La maldita aparenta hasta el minuto final que es buena.
Poco después estoy arrodillada en medio de aquella tarima, recibiendo sin poder defenderme los frutos podridos y piedras que la gente me lanza. Mi cabeza sangra ligeramente debido a esos golpes, pero ese no es el dolor que realmente me importa.
—Lady Margareth Nolan. Se le ha juzgado y encontrado culpable de difamación e intentó de asesinato a miembros de la familia real. En unos minutos será decapitada y sus restos...
No sé qué más dice el hombre, pues mi total atención está en una de las parejas que se encuentran en primera fila para observar el espectáculo: mis padres.
Marcus Nolan y Marian de Nolan. Me miran con desaprobación aun cuando yo esperaba que al menos ellos sintieran el dolor de mi partida.
Partiré de este mundo sin haber sido amada por alguien... Ni mis padres, pues ellos siempre prefirieron a mi hermana menor y ahora no puedo seguir justificando su actitud hacia mí.
Me levantan entre dos hombres y uno de ellos me pregunta si quiero una venda en mis ojos.
—No la quiero —respondo sin dudar apretando los puños.
Acomodo la cabeza en un tronco de madera mugriento. Contengo las arcadas que el olor a sangre seca y la viscosidad de aquel contacto me genera. Todo por mirarlo en mi momento final.
"Príncipe heredero Liam Sareth de Noxmar, no sabes cuánto te odio. Si tuviera la oportunidad de volver a empezar, te juro que encontraría la forma de vengarme".
Luego miro a mi hermana sentada al lado de los reyes y de todos, ella es definitivamente la peor.
"y tú nunca serías reina".
La tierra se mueve, pero nadie se inmuta por eso. ¿tan interesante es mi ejecución o mi miedo me hizo imaginarlo?
Una sombra pasa con rapidez por un costado y entonces el mundo da vueltas de manera descontrolada antes de volverse negro.
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Me incorporo de golpe en la cama, con la respiración agitada. El sudor me corre por la sien mientras mis manos tiemblan.
La penumbra lo cubre todo. Me dejo caer otra vez en la cama, el antebrazo sobre los ojos, y el aire escapa de mí en un suspiro áspero.
Soñé con la escena final de la villana de "Un amor real", la última novela que leí en alguna de las tantas apps de lectura que se han vuelto populares en los últimos años.
Amo las historias de romance, magia y aventuras. Pero nunca había soñado con algo que leyera. Debo admitir que disfruté mucho esa historia. La prota fue algo mojigata para mi gusto, pero supongo que eso es normal en mí. Siempre me han parecido más interesantes las villanas y obvio, los villanos.
No hay villano principal feo en un libro, sobre todo en uno de romance y por lo que describían en este... O la la, yo me habría quedado con el duque. Sonrió tontamente pensando en eso.
¿Por qué soñé que era Lady Margareth? ¿Y por qué su final me salió tan cruel, tan detallado? Las imágenes me arden en la memoria, como si no fueran invento mío. No sé cuándo tejí esa historia ni por qué habita en mí.
Retiro el brazo de mi rostro y vuelvo a sentarme. Ya no tengo sueño. Salgo de la cama para encender la luz y ponerme a leer. Tengo mucho que estudiar y trabajos que terminar de la universidad.
Algo se siente diferente, la pijama es demasiado larga y el interruptor no estaba donde lo recordaba. Por fin logro encenderla y el aliento me abandona... estoy en el cuerpo de una niña.
¿Sigo durmiendo? ¿Un sueño dentro de otro sueño como en aquella película de Leonardo DiCaprio?
Miro mis manos con nerviosismo.
¿Qué es lo último que recuerdo? Y entonces una teoría tonta llega a mí... Morí.
Fue una muerte tonta. No respeté el semáforo y creí ganarle a aquel vehículo. Todo por no llegar tarde a una clase que ni me gustaba, ahora... nunca llegaré.
—Lady Margareth —dice en voz baja y llena de asombro una mujer a mi espalda — ¡Lady Margareth, despertó! —grita de pronto —¡Excelencia! ¡Excelencia! —y sale corriendo por el pasillo.
¿Me acaba de llamar Lady Margareth?
CAROLINA DE LA TORREAl inicio solo ayudé con cosas pequeñas.Muy pequeñas.La abuela Clara parecía convencida de que yo me rompería como porcelana si cargaba algo demasiado pesado. Así que me asignó tareas "adecuadas para mis manitas delicadas", según sus propias palabras.Y tenía razón.Los primeros días terminé con agujetas hasta en lugares cuyo nombre desconocía.Pero poco a poco encontré mi lugar.La ropa de ambos necesitaba constantes arreglos y, afortunadamente, yo sabía bastante de costura, bordado y modistería. Nunca imaginé que aquello que aprendí para convertirme en una "dama refinada" terminaría siendo útil de verdad.Remendé pantalones. Ajusté vestidos. Incluso comencé a bordar flores sencillas en algunas prendas de Clara para sorprenderla.Con el tiempo, hasta los vecinos terminaron haciéndome encargos debido a mi buen gusto.También ayudaba ocasionalmente en la cocina, aunque la abuela Clara protegía ese territorio como un dragón protegiendo oro.—Si dejas demasiado tiem
CAROLINA DE LA TORREAún siento el ardor en mi mano. Nunca había abofeteado a nadie. Ni siquiera de niña recuerdo haberme peleado con alguien. Pero no pude contenerme.La sensación de humillación fue demasiado grande. Salí huyendo con el rostro ardiendo y el pecho tan apretado que apenas podía respirar. Recuerdo vagamente escuchar a mi madre llamándome detrás de mí, pero no me detuve hasta encerrarme en mi habitación.Y ahí lloré. Lloré hasta quedarme sin fuerzas.No tengo idea de cómo volveré a salir de ahí. Me siento tan humillada.Sé que no soy una mujer especialmente bonita. Tampoco joven. No como la señorita Lizzy Nolan, de quien todos hablan con tanta facilidad. Esa clase de belleza delicada que hace que los hombres sonrían apenas entra en una habitación.Yo no soy así. Nunca lo fui.Pero creí tener derecho a ser feliz. O al menos... a tener algo que se pareciera.No estaba enamorada del conde Luis Renard. Apenas lo conocía realmente. Pero era un compromiso que había acep
ARMANDLa misión era fácil. Tan fácil que casi la consideré un insulto cuando la princesa Eliana la explicó frente a nosotros.Una humana. Sin habilidades especiales. Sin protección real.Seguirla. Esperar. Eliminarla.Eso era todo.Ninguno de nosotros hizo preguntas. No porque fuéramos soldados ciegos, sino porque cuando la princesa hablaba de sus visiones, el aire mismo parecía inclinarse ante ellas. Había tristeza en sus ojos aquella noche. No odio. No crueldad.Temor.Y eso fue suficiente para entender que aquella misión no nacía del capricho.No me agradaba la idea de matar.Eso va contra nuestra naturaleza.Los elfos nacimos para preservar vida, no para extinguirla. Incluso durante la guerra, muchos de los nuestros preferían sanar antes que blandir una espada. La muerte jamás debería convertirse en costumbre.Mucho menos en herramienta.Pero la princesa no hablaba por conveniencia. Hablaba por necesidad.Y las visiones de la princesa Eliana jamás se equivocaban.Si aquella
MORISTodo se sentía ligeramente diferente. El aire, las calles, el mundo en general.Caminé entre la plaza sintiendo que cada paso me alejaba más de la realidad que conocía. El olor seguía siendo el mismo. Pan recién horneado. Hierbas secándose al sol. Estiércol de caballo. Gente negociando a gritos.Y aun así... todo era distinto.Habitantes de Dorial caminaban entre humanos como si aquello fuera normal. Normal.Una palabra absurda.Vi a un espectro menor ayudando a descargar cajas de una carreta mientras un anciano humano le daba instrucciones sin temblar de miedo. Más allá, una mujer con escamas oscuras discutía el precio de unas frutas con un comerciante. Incluso un cambiaformas como yo caminaba tomado de la mano de una humana mientras ambos reían.Nadie los perseguía. Nadie los insultaba. Nadie los miraba como monstruos.Sentí un escalofrío recorrerme completo. Porque eso significaba una sola cosa.Mi señor ganó.Pero... ¿cómo? ¿Y cuándo?El palacio real apareció a la d
Último capítulo