92. CASI IRREAL, ¿ POR QUÉ HASTA AHORA LO NOTO?
LIAM
Me removía entre las sábanas como si la cama se hubiera llenado de arena.
Estaba incómodo.
El techo, blanco e inmóvil, me observaba con la paciencia de un juez.
Demasiadas noticias en un solo día.
Margareth.
Su boda.
Riven.
La sola idea me hervía la sangre.
Y encima... el funeral de mis abuelos.
El destino tiene un humor cruel. Mezcla campanas de boda con campanas fúnebres como si fueran la misma melodía desafinada.
Parte de mí, la parte más fea, pensó en usarlo.
Nadie celebra un matrimoni