9. ¿ESTÁ CELOSO?
MARGARETH
Su presentación fue breve, pero tan contundente como su presencia. El ambiente cambió, denso y expectante, y cuando sus ojos rojos encontraron los míos, me sentí atrapada, prisionera en esa mirada fiera. Ahora comprendía el origen de aquella mezcla de fascinación y miedo que lo rodea.
Del niño de hace cinco años apenas quedaba el color de sus ojos. El resto había cambiado: ya no era un príncipe en formación, sino que tenía la presencia de un rey. Un rey guerrero. El cabello rojo cayen