Mundo ficciónIniciar sesiónNerina Vassiliou, una brillante arquitecta griega ahora aclamada en Londres, vuelve a su país para enfrentar el pasado que la destrozó. Cinco años atrás fue señalada como infiel y ladrona, traicionada por todos, incluso por el hombre que juró amarla, Artemis Stavros. Expulsada y humillada, desapareció del mundo… pero no se quebró. Hoy regresa más fuerte, decidida a limpiar su nombre, recuperar su dignidad y demostrar la verdad. Solo que esta vez no vuelve sola: la acompañan sus tres hijos, el mayor secreto de su antigua historia de amor… y la razón por la que Artemis descubrirá que nada terminó realmente. El regreso de Nerina no busca venganza… busca justicia. Y cuando la verdad salga a la luz, el imperio de Artemis temblará.
Leer másPrólogo
Me llamo Nerina Vassiliou, y mientras miro por la ventana del avión, siento cómo Londres se aleja de mí y Grecia se aproxima, tan real y tan llena de recuerdos que duelen y me queman la garganta. A mi lado, mis tres hijos duermen ajenos a todo, protegidos por la fragilidad de la inocencia que yo alguna vez perdí. Sus respiraciones pausadas y suaves me anclan al presente, me recuerdan que no estoy sola, que no soy la misma mujer que partió hace cinco años con el corazón hecho pedazos y la dignidad arrancada de mis manos.
Recuerdo claramente la noche en que todo se derrumbó. Artemis Stavros, el hombre que decía amarme con cada fibra de su ser, me miró con ojos llenos de acusación y desprecio, convencido de que yo lo había traicionado. Dos años juntos, construyendo sueños, compartiendo secretos, y de repente, todo se volvió mentira a sus ojos. Lo que no sabía él, ni nadie, era que mi corazón siempre le perteneció, y que la traición era solo un invento de aquellos que querían derribarme. Incluso mi padre, mi propio padre, creyó las mentiras de un mundo que nunca quiso ver mi verdad. Me sentí sola, atrapada en un país que ya no reconocía como mío, y con el dolor latiendo en cada poro de mí ser tomé la decisión más difícil de mi vida: huir.
Huí no solo para salvarme, sino para proteger lo que más amaba y que jamás nadie podría tocar: mis hijos. Cinco años atrás no existían todavía, pero hoy son mi escudo, mi fuerza, y la razón por la que regreso. Ellos no conocen el peso del pasado, ni las lágrimas que derramé en silencio, ni la humillación que soporté cuando mi nombre fue mancillado. Ellos solo conocen a su madre, la mujer que los ha criado, los ha amado y los ha mantenido a salvo en cada paso del camino. Y ahora, mientras los observo dormir, sé que ha llegado el momento de cambiarlo todo.
El avión se inclina ligeramente, y siento cómo el corazón se me acelera, una mezcla de miedo y determinación que me recuerda que no puedo fallar. Cuando pise tierra griega, Artemis Stavros y todos los que me dieron la espalda descubrirán que Nerina Vassiliou no es más la mujer indefensa que creyeron destruir. Cada mentira será desenmascarada, cada traición será devuelta, y yo reclamaré lo que me pertenece: mi nombre, mi honor, y la vida que me arrebataron. No habrá excusas, no habrá perdones automáticos; la justicia tendrá mi rostro, y será implacable.
A veces cierro los ojos y veo las noches interminables en las que lloraba sola, los días en que me preguntaba cómo alguien a quien le di todo podía volverse contra mí. Esas imágenes ya no me hacen temblar; al contrario, alimentan mi fuego. No vine a llorar. No vine a suplicar. Vine a demostrar que quien juega con la verdad ajena terminará pagando el precio y aunque mis hijos todavía duermen, puedo sentir que mi determinación se refleja en ellos. Ellos son la prueba de mi resistencia, la razón por la que no permitiré que nada ni nadie destruya lo que hemos construido en silencio.
Pronto pondré un pie en el país que una vez me rechazó, y todo cambiará. Cada palabra que dije, cada sonrisa que di, cada proyecto que creé en Londres, todo me ha preparado para este momento. Artemis Stavros descubrirá que el tiempo y la distancia no me han debilitado; al contrario, me han hecho más astuta, más fuerte y más temible. De esa manera cuando me vea con mis hijos a mi lado, comprenderá que no hay vuelta atrás. La Nerina que se fue no volverá. La Nerina que regresa sabe exactamente lo que quiere, y hará que se haga justicia… cueste lo que cueste.
Miro una vez más a mis hijos y sonrío. Ellos son mi mundo, mi victoria anticipada, y la razón por la que nada me detendrá. Grecia nos espera, y con cada kilómetro que nos acerca a nuestra tierra, siento que mi pasado finalmente será enfrentado y mi futuro será reclamado. Nadie más decidirá por mí. Esta vez, yo soy quien dicta las reglas.
Capítulo 31: Ecos del pasadoLa noche se asentó sobre la casa como una capa de terciopelo oscuro, elegante… y traicionero. Todo parecía en calma, pero en ciertos rincones, la calma era solo una máscara.En la habitación de invitados, lejos de las miradas curiosas, la madre de Artemis cerró la puerta con un movimiento suave, casi imperceptible. Ella no encendió la luz principal para no llamar la atención y ser descubierta.Con cuidado ella caminó directamente hacia la ventana, asegurándose de que las cortinas estuvieran bien corridas. En ese momento necesitaba privacidad y luego sacó su teléfono para hacer la llamada.Con determinación ella marcó un número que conocía de memoria. Cada tono de llamada parecía medido, calculado… como si incluso el tiempo estuviera bajo su control.— Contesta… — murmuró apenas, con una leve sonrisa y entonces, la línea se abrió.— Sabía que llamarías ¿Qué fue lo que hiciste? — dijo la voz al otro lado de la línea y la misma no era cálida, sino afilada con
Capítulo 30: La visita envenenadaEl silencio era lo único que Artemis esperaba encontrar al cruzar la puerta de su casa porque de verdad lo necesitaba. Después de todo lo ocurrido con Nerina en aquella cabaña, su mente no había dejado de girar ni un solo segundo con millones de ideas. El recuerdo de su voz, de sus ojos desafiantes y de la manera en que había pronunciado aquella verdad… sus hijos… seguía incrustado en su cabeza como una astilla imposible de ignorar.Tenía tres hijos suyos, sus trillizos y ella se los había ocultado durante cinco años por razones evidentes que no podía ignorar. Artemis apretó la mandíbula al entrar dejando las llaves sobre la mesa más cercana con un movimiento seco y su cuerpo tenso, cargado de una energía que no sabía si era rabia, ansiedad… o algo mucho más peligroso, lo seguía molestando sin parar.Sin embargo, fue ahí que lo sintió y se dio cuenta de que algo no encajaba. No era el silencio habitual que lo acompañaba o era su casa en completo silen
Capítulo 29: Donde el orgullo y el deseo declaran la guerraLa noche había caído como una sentencia. No fue suave, ni tranquila, ni indulgente. Fue densa, pesada, exactamente como el estado en el que se encontraba Nerina cuando empujó la puerta de su casa con más fuerza de la necesaria. Aquel golpe resonó en las paredes, seco y definitivo como si con ese sonido quisiera dejar fuera todo lo que había pasado… aunque supiera, en el fondo, que eso era imposible.Artemis no la había llevado de regreso a su auto; por supuesto que no lo haría. Él nunca hacía las cosas a medias y controlaba el tablero completo o no jugaba. Eso solo conseguía enfurecerla más, pero sin más remedio dejó las llaves sobre la mesa sin cuidado, caminando unos pasos hacia el interior mientras intentaba regular su respiración. Su cuerpo no obedecía porque no era solo rabia lo que sentía, ella quería que ojalá lo fuera porque entonces todo sería más fácil. Mucho más simple de lo que debería.— Imbécil… — murmuró entre
Capítulo 28: Donde el pasado respira demasiado cercaEl silencio del lugar al que Artemis la llevó no era natural. Era un silencio pesado, como si las paredes hubieran aprendido a guardar secretos… o a tragarse los gritos. Nerina lo sintió desde el instante en que el auto se detuvo y aún dentro del vehículo, con las manos apretadas contra el asiento y la respiración desordenada, se negó a moverse. Sus ojos recorrieron el exterior, viendo una propiedad aislada, rodeada de vegetación espesa, con una casa de arquitectura moderna, elegante en su simplicidad. Grandes ventanales, líneas limpias, tonos neutros; nada ostentoso, pero todo cuidadosamente calculado, frío y controlado. Exactamente como él.— Bájate del auto —ordenó Artemis al abrir la puerta de su lado.— Vete al infierno, no pienso bajarme — dijo ella sin mirarlo, no iba a darle ese gusto.El sonido de su puerta cerrándose fue lo único que anunció lo inevitable. De esa manera un segundo después, su lado del auto se abrió y Nerin
Capítulo 27: Contra su voluntad y la verdadEl aire afuera del edificio se sentía distinto, más frío y más real. Nerina caminaba con pasos firmes en todo momento, pero su interior era un incendio descontrolado capaz de arrasar con cualquier persona. Cada latido de su corazón le recordaba lo ocurrido minutos atrás en esa oficina. Sentía la humillación, la trampa y recordaba el nombre que no quería volver a escuchar jamás en su vida; Nikos Stavros.Ella apretó los dientes mientras avanzaba hacia su auto para alejarse de ese lugar. Las llaves ya estaban en su mano, temblando apenas, aunque ella se negaba a reconocerlo. Lo que sentía en ese momento no era miedo, sino rabia… una tan densa que se le instalaba en el pecho como un peso constante.— Eres una estúpida… —murmuró para sí misma al detenerse frente a la puerta del conductor — ¿Cómo no lo viste antes? Todo te decía que había algo más que estaba a punto de pasar, pero no le hiciste caso.Por un momento luego de dedicarse esas palabra
Capítulo 26: Sobre mi cadáver— Necesito que hables, Nerina —dijo viéndola— Que diga lo que pasó realmente hace cinco años y, sobre todo, que le cuentes a Nikos que ahora tiene tres hijos de los que tiene que hacerse responsable, ya que en la familia Stavros no existen hijos fuera del matrimonio. Así que si su historia es cierta, entonces los niños serán reconocidos.Las palabras de Artemis no solo cruzaron la habitación como un rayo, sino que la partieron. Nerina sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies como si alguien hubiese tirado de una alfombra invisible. Durante un segundo su mente se quedó en blanco, en un silencio absoluto, denso he imposible de ignorar. Ella no esperaba eso. No esperaba que Artemis fuese tan lejos y no esperaba que utilizara a sus hijos como una pieza más dentro de su obstinación por encontrar una verdad que él mismo había rechazado años atrás.Nikos, quien todavía permanecía apoyado de manera descuidada contra el marco de la puerta, soltó una carcajada
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