12. ¿Quieres huir de mí?
Era mi quinta noche en Dubái siendo la esposa de Kedar Asim, el gran señor heredero de un imperio petrolero que no dejaba de sonreír ante los invitados. Estábamos en una cena de bienvenida organizada por su familia. Era la primera vez que estaba rodeada de tantos hombres importantes. Hasta el momento, creí que provenía de una familia con estatus; sin embargo, acababa de caer en la cuenta de que mi abuelo y Alicia, con todos sus aires de grandeza y negocios turbios, no eran más que principiantes frente a todo este linaje.
Con razón mi padre intentó por todos los medios pertenecer a él…
La familia de Asim era extraordinariamente grande y exhumaba dinero con una sola mirada. El salón del palacio olía a incienso de sándalo, mezclándose perfectamente con el aire de poder de los invitados. Las mujeres iban vestidas con elegantes trajes ribeteados con perlas auténticas, y algunas telas de sedán brillaban más que el sol de mediodía. Los hombres eran versiones más o menos letales de Asim, vesti