10. Un daño irreparable
—Puede besar a la novia—
Las palabras del juez debían ser el clímax para cerrar con broche de oro la noche, sin embargo, se sintieron como una sentencia final a mi destino.
Todo mi cuerpo entró en tensión cuando Asim me tomó por la cintura pegándome a su pecho. El salón estalló en aplausos, pero mi mundo estaba detenido observando el rostro de Asim acercándose. En el momento en que sentí sus labios fríos tocar la comisura de mi boca, contuve el aliento, y cerré los ojos con fuerza intentando no