Mundo ficciónIniciar sesiónLa vida de Maia ya era bastante complicada. Con apenas 22 años, ya había sido abandonada por su compañero, teniendo que cuidar sola de una hija con un problema de salud, trabajar en un empleo que más parecía un infierno y hacerse cargo de muchos gastos por su cuenta. Pensando que las cosas no podrían empeorar, ella termina sufriendo un accidente y chocando su bicicleta contra un coche de lujo, que pertenece a Théo Campos, un empresario egocéntrico, capaz de hacer cualquier cosa solo para tener todo lo que desea…
Leer másSaliendo de allí, caminaron para comer en otro lugar.Mientras caminaban, Maia cuestionó al marido.—¿Por acaso vas a contarle a tu abuelo lo que pasó ahí ahora?—Claro, él con certeza va a querer hacerle una visitita a su vieja amiga.—Para con eso, Théo, tu abuelo ya parece tener problemas de más, déjalo en paz. Por la forma en que estaba Lilian, parece estar sufriendo por todo lo que hizo. ¿Crees que es fácil trabajar con un jefe que está encima de ti todo el tiempo, esperando solo una falla para mandarte directo a la calle?—Sé que no es fácil y no estoy menospreciando eso. —Replicó.—Vamos a dejar eso de lado, ¿por favor? —pidió, abrazándolo y dándole un beso.—Tú haces eso porque sabes que yo no resisto a la forma en que pides las cosas. —Rió. —Está bien, no voy a decir nada, pero necesito enseñarte algunas cosas sobre el mundo. En ciertas ocasiones, es necesario vengarse de otras personas cuando se tiene la oportunidad.—Gracias por la lección, pero creo que la gente mala cae so
Théo miró a su esposa sin entender por qué había hecho aquella invitación. No era porque había perdonado al abuelo que significaba que lo quería cerca otra vez.A veces, el perdón significaba eso, estar en paz con nosotros mismos, dejando de cargar un rencor que solo nos perjudica. Sin embargo, dejando muy claro que mantendría una distancia, impidiendo que la persona tuviera la oportunidad de herir de nuevo.—Vamos a pensar en eso con más calma después. Acabamos de llegar y tú necesitas descansar; es mejor que vayamos al hotel ahora mismo. —Habló, intentando no parecer grosero.—Está bien, después podemos hablar sobre eso. —dijo ella.Al percibir que su marido no había quedado muy contento con la conversación, terminó sintiéndose un poco precipitada al hacer una invitación antes de consultarlo primero.—Voy a pedir que preparen el cuarto de ustedes, mientras alguien irá a buscar sus maletas. —Dijo Joaquim.—No es necesario. —Théo lo interrumpió. —Esta noche la pasaremos en el hotel; s
Sentados de vuelta y observando al señor Joaquim, la pareja decidió que escucharían lo que el hombre tenía que decir.—Desde la última vez que tuvimos nuestra conversación, pensé que deberíamos haber llegado a un acuerdo antes de volver aquí. —Joaquim comenzó. —Durante todo este tiempo que estuve aquí, consideré volver y buscarlos otra vez, pero la verdad es que sentí mucha vergüenza de todo lo que pasó.—¡Claro que era para sentir vergüenza! —exclamó Théo.Maia vio que su marido se estaba alterando, entonces tocó su mano suavemente, pidiéndole con la mirada que escuchara al abuelo antes de cualquier cosa.—No sé qué me pasó para llegar a tal punto, estuve tan ciego que ya no pensé en nada, ni en tu vida ni en tus sentimientos, solo quería que hicieras lo que te ordené, creyendo que serías una marioneta en mis manos. Lo siento mucho, Théo, de verdad lo siento, y quiero que sepas que, si pudiera volver en el tiempo, jamás habría interferido en tu vida como lo hice.—Si realmente lo sie
Ocho meses después de casarse, Maia decidió inscribir a Lis en una guardería, donde su hija se socializaría con otros niños. Entonces, empezó a sentirse sola en casa, queriendo hacer algo para ocupar su tiempo, ya que trabajar fuera de casa estaba fuera de cuestión en ese momento, aún más cuando descubrió el nuevo embarazo.—Ya te dije que no quiero que te esfuerces mucho, no hay necesidad de eso; no olvides que estás embarazada.—Pero el embarazo nunca fue una enfermedad y el médico dijo que mi gestación no es de ningún riesgo.—No me importa, quiero que descanses y te mantengas saludable.—Pero ya no soporto quedarme dentro de esta casa todo el día.—Mira, no puedo aceptar la idea de que trabajes fuera.—Pero no quiero aprovecharme de ti. —Dijo ella, con miedo de que él pensara que se estaba aprovechando de su situación financiera.—¿Y desde cuándo te aprovechas de mí? Te di una tarjeta para que hagas lo que quieras y, cuando llega la factura, parece que no la usas.La pareja conver
Último capítulo