Mundo ficciónIniciar sesiónMarcada por un vampiro y condenada al rechazo, Gema vaga sin rumbo, convertida en la amenaza que nadie quiere cerca. Su exilio parece eterno… hasta que llega al territorio de la manada Sangre Carmesí, una ciudad donde la oscuridad gobierna y nada es lo que parece. Allí, entre cazadores, cambiaformas y vampiros, Gema deberá luchar para quedarse… enfrentándose no solo a criaturas oscuras, sino también a un cazador que la odia tanto como la necesita.
Leer másGEMASolo existimos él y yo, unidos por una emoción tan fuerte que es capaz de llevarme al cielo y después al infierno.Me toca la nuca con dedos juguetones y reclama mi cuello con avidez, lamiendo y mordiendo como si hubiera perdido la cordura, sus manos llegan a mis pechos y los aprieta haciendo que suelto un gemido y después otro.Leonardo suelta un improperio y despues dice contra mi cuello:—J*der…tus tetas ahora son…Después lleva una mano a mi cadera y la otra a mi clítoris frotando tal y como sabe que me gusta, con el ritmo perfecto. Después de unos minutos dandome placer, justo cuando voy a llegar al clímax se detiene.—Sigue…—Dime que me quieres…—No me digas que lo dudas…—No me lo has dicho nunca—dice tocándose la nuca y pellizcandome en el punto más sensible para una mujer loba y eso hace que me estremezca y gima su nombre.Eso lo hace sonreír.—Preciosa…voy a marcarte…así que dime que me quieres…Balbuceo un poco y me pongo roja como un tomate de nuevo.Nunca he dicho e
GEMAHe pasado casi dos días durmiendo sin apenas interrupciones. Solo despertaba para comer y volvía a caer rendida en la cama. Estaba completamente agotada; demasiadas emociones, demasiado miedo y demasiadas batallas en un solo fin de semana.Después de llamar a Bel para que me pusiera al día de cómo estaban las cosas en la manada mientras cenaba, Leonardo apareció en nuestro dormitorio ya entrada la noche, con un paquete entre las manos.Me levanto para darle un beso, pero se me adelante. En dos zancadas ya está a mi lado, demasiado cerca, observándome de arriba abajo con una mirada descaradamente lasciva que me hace arder por dentro.Como siempre, estoy perdida. La verdad es que estaba convencida de que debía de tener un aspecto horrible después de pasar días enteros comiendo y durmiendo, pero entonces siguo su mirada… hacia abajo.Y lo entiendo.Llevo el pijama de pantalón corto. Ese pijama. El que tanto le gusta.Como la primera vez.Una sonrisa tonta se me escapa sin poder evi
LEONARDOEl gran salón está cubierto de humo y destellos de magia. Mi mirada va de un lado a otro, aún recuperándome de la pelea con los cazadores Cuervo, pero mis ojos se fijan en lo que importa: Carlisle y Darius enfrentados en el centro del salón.Cada movimiento de Darius es calculado, cada hechizo lanzado con precisión, pero Carlisle responde con calma y fuerza, como un muro imposible de derribar.La tensión es palpable. Puedo sentir la magia de ambos chocando en el aire, resonando en mis huesos. Darius grita, un rugido cargado de odio y desprecio, y lanza una ráfaga de energía oscura que hace temblar las paredes pero Carlisle se mantiene firme, contrarrestando cada ataque, sus ojos fijos en Darius.Mi corazón late con fuerza. Sé que Carlisle lo tiene controlado, que Darius no puede ganar… al menos no contra él directamente. Pero algo en la manera en que mi maestro se mueve me advierte que está agotando todas sus fuerzas, que cada hechizo lo consume más.Carlisle tiene que finali
LEONARDODarius suspira, exageradamente, como si todo aquello fuera una molestia menor.—He de admitir que mis planes iniciales eran mucho mejores —dice al fin—. Pero esa lobita metió las narices donde no debía, y todo se cumplicó...—Sonríe de lado—. Necesito estar preparado, necesito poder.No entiendo del todo lo que acaba de decir, pero noto cómo Carlisle se queda pensativo, como si una pieza encajara de repente en su mente.—¿Por qué te aliaste con los vampiros? —pregunta—. Creía que los odiabas… creía que pensabas como Hernán, que odiabas a esas sanguijuelas…—Claro que los odio, son repugnantes—responde Darius sin titubear—, pero ellos tienen algo que yo anhelo...—¿El qué?Darius se ríe. Una risa breve, hueca. No contesta a la pregunta. Mi maestro es más inteligente y para aprovechar el momento de que nos de información hace otra pregunta.—¿De verdad no te afecta haber traicionado a la Orden?—¿Traicionar? —continúa, sin esperar respuesta—. Solo les entregué cazadores que no
LEONARDOLa mansión Rosedale se alza ante nosotros y mi corazón empieza a latir desenfrenadamente.Nada más cruzar las puertas la tensión se hace evidente en nuestros rostros. Por favor, que nos les haya pasado nada, recito como un mantra una y otra vez.El gran salón está bañado en una luz intensa que lo hace parecer aún más frío, y entonces los veo: mi familia sentada en el gran sofá verde, con Darius instalado en el sillón orejero de cuero… el mismo que solía ocupar mi padre. Mi sangre hierve al instante al ver a Darius situado en el centro del salón, relajado, casi cómodo, como si aquello fuera una reunión social y no un secuestro. A su alrededor, un poco apartados, se encuentran otros cazadores cuervo (sus secuaces), vigilando cada movimiento con ojos atentos. Ellos son manejables en una pelea, lo que me preocupa es Darius, aparte de ser un mago muy poderoso, el no acaba de venir de una batalla campal con vampiros con poderes ampliados y nosotros sí.Cuando observo a mi herman
GEMALa guarida de los vampiros está cubierta de silencio, roto solo por los pasos apresurados y los murmullos de los recién llegados. El resto de la Orden ha aparecido, acompañada de miembros de la manada, hombres y cambiaformas avanzan con cautela entre los cuerpos sin vida, revisando cada rincón. Su presencia impone orden, pero no calma del todo mi mente; todavía hay restos de caos y muerte por todas partes.Al poco tiempo viene un cazador y se dispone a revisar a Leonardo y lo trasladan a una especie de camilla, yo voy con él. Me quedo al lado de Leonardo, que sigue inconsciente. Hace unos minutos abrió los ojos, pero su cuerpo no resistió más. La falta de poder mágico lo venció de nuevo, y perder la conciencia es la única forma en la que ahora puede recuperarse.Al poco tiempo, puedo observar cómo comienzan a cerrar el lugar, asegurando que nadie escape y buscando a los vampiros que lograron sobrevivir o que intentaban huir. Algunos son retenidos con hechizos y cuerdas mágicas d
Último capítulo