CAPÍTULO 7: Aférrate a eso...
Gema
Bel se equivocó; la prueba no tenía límite de tiempo. Por eso, cuando el último de esos malditos lagartos cae al suelo con un rugido ahogado, levantando una nube de polvo que me hace toser, siento que he vuelto a nacer.
Mis músculos gritan de dolor, engarrotados después de tanto esfuerzo; cada movimiento es un suplicio, como si mi cuerpo pesara el doble.
Me quedo un segundo quieta, en forma de lobo, respirando con dificultad, el pecho sube y baja de manera frenética. A mi costado, Bel lu