LEONARDO
La mansión Rosedale se alza ante nosotros y mi corazón empieza a latir desenfrenadamente.
Nada más cruzar las puertas la tensión se hace evidente en nuestros rostros.
Por favor, que nos les haya pasado nada, recito como un mantra una y otra vez.
El gran salón está bañado en una luz intensa que lo hace parecer aún más frío, y entonces los veo: mi familia sentada en el gran sofá verde, con Darius instalado en el sillón orejero de cuero… el mismo que solía ocupar mi padre.
Mi sangre hie