GEMA
Solo existimos él y yo, unidos por una emoción tan fuerte que es capaz de llevarme al cielo y después al infierno.
Me toca la nuca con dedos juguetones y reclama mi cuello con avidez, lamiendo y mordiendo como si hubiera perdido la cordura, sus manos llegan a mis pechos y los aprieta haciendo que suelto un gemido y después otro.
Leonardo suelta un improperio y despues dice contra mi cuello:
—J*der…tus tetas ahora son…
Después lleva una mano a mi cadera y la otra a mi clítoris frotando tal