Mundo ficciónIniciar sesiónMatthew, un empresario de 30 años, dirige la compañía familiar de alimentos desde hace cinco años. Su experiencia le ha enseñado a manejar negocios y evaluar a las personas antes de cerrar tratos.Conocido por su carácter fuerte, muchos lo describen como déspota y arrogante. Como primogénito, asumió la responsabilidad de la empresa. Su padre le informa que para mantener el control, debe casarse.El acuerdo: un matrimonio por contrato de un año para concebir un heredero. Matthew, decidido a no perder lo que ha logrado, acepta sin preguntar sobre su futura esposa, aunque se pregunta quién aceptaría tales condiciones.Ashley, de 29 años, estudia relaciones públicas. Proviene de una familia adinerada, pero prefiere la sencillez. Es la menor de tres hermanos y está cerca de graduarse.
Leer másEPÍLOGO (Final) La tarde caía sobre la finca. Matthew y Alice disfrutaban de la tranquilidad del atardecer en el porche, observando el inmenso jardín. La escena era la viva imagen de la felicidad familiar. Matt y Aiden, de once años, jugaban con una pelota cerca del campo de fútbol. Eran ya unos preadolescentes altos, pero la sombra protectora de su padre aún era evidente. Mientras tanto, Alma, Aitana y Clara, las trillizas de seis años, se reían cerca del mini-parque. De repente, la calma se rompió. Alma salió disparada del parque, corriendo a toda velocidad por el césped. Se dirigió directamente a Matthew, su rostro brillando de emoción y travesura. — ¡Papi! — exclamó, llegando jadeando y colgándose de su cuello. Matthew la sostuvo, riendo por su entusiasmo. — ¿Qué pasa, princesa? ¿Una carrera? — sugirió con afecto antes de que su pequeña dijera cualquier ocurrencia. Alma se separó un poco, con los ojos muy abiertos. — ¡Tengo novio en la escuela! Se llama Ian. — soltó de pront
EXTRA 3: CUMPLEAÑOS DE AIDEN Y MATT.NARRADOR OMNISCIENTE.La mente de Matthew ya no se ocupaba de pensar en sus temores más profundos. Todo aquello quedó atrás cuando la fecha del cumpleaños de sus mellizos, Aiden y Matt, se aproximaba.— ¡Sería su primer cumpleaños que celebrarían juntos! — Pensó él, sintiendo una oleada de alegría al recordar la familia que había formado.— Paul, encárgate de todo — exclamó Matthew a través de una llamada. — Compra todo lo que haga falta. No escatimes en gastos.— Entiendo — respondió su asistente del otro lado del teléfono.Colgó.La llamada con Paul se cerró, e inmediatamente, otra se abrió. Esta vez, la imagen familiar se mostró, iluminando la pantalla. Alice, pensó.— Cielo — mencionó con el corazón latiendo de amor. Alice tenía el poder de alterar todas sus pulsaciones. La imagen mostraba a su esposa y a tres caritas idénticas a él.— ¡Papiii! — gritaron las pequeñas con sus diminutas vocecitas. Las tres llenaron la pantalla con sus sonrisas,
EXTRA 2.:EL MIEDO SE MANIFIESTA EN PESADILLA REVELANDO EL PASADO. Narrador Omnisciente.— Mamá, ¿dónde está papá? — preguntó el pequeño Matthew a Angeline. Con apenas ocho años de edad, él comprendía que su padre era un hombre de negocios y casi nunca estaba presente, ya que la alta demanda de la empresa que dirigía no le permitía dedicar tiempo suficiente a su familia.— Mi amor, tu padre se fue de viaje — le respondió ella, acariciando su rostro con ternura, su gesto buscando mitigar la tristeza en la pregunta. — Regresará una vez que termine. Probablemente antes de que caiga la noche — manifestó. El niño asintió en silencio, su mirada aún cargada de una sutil decepción.El motor rugió cuando Angeline giró la llave. Angeline y Matthew viajaban en el coche; él iba en la parte trasera con el cinturón ajustado y ella manejaba con prudencia.Ella había recogido a su hijo de la escuela y conducía el auto que su esposo le obsequió en su aniversario de boda. Pocas veces Angeline lo tomaba
EXTRA: MARAVILLOSO Y TRIPLICADO CAOS. Narrador Omnisciente.Alice fue trasladada a su casa después de tres días de observación en la clínica. La Quinta esperaba, pero el penthouse seguía siendo su nido temporal.La primera noche de Alice y Matthew en casa fue un caos total con las tres pequeñas. El silencio de la madrugada se rompió puntualmente a las dos de la mañana. Alma, la más glotona y con los cachetes más redondos de todas, rompió el silencio con su llanto. Seguido, Aitana la siguió, haciendo el coro, y Clara no podía quedarse atrás, completando la melodía. Las tres miniaturas armaron su propio concierto.Aquel llanto, por supuesto, era de apetito. Alice, con el cansancio visible, se levantó. Atrajo a Alma hacia su cama y, mientras la pequeña se enganchaba en un llanto voraz, Alice le cambiaba el pañal húmedo con agilidad.Matthew, por su parte, también se levantó y caminó hacia la cuna donde las tres compartían espacio. Dejó escapar un bostezo involuntario; arrastraba los pie





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