EPÍLOGO (Final)
La tarde caía sobre la finca. Matthew y Alice disfrutaban de la tranquilidad del atardecer en el porche, observando el inmenso jardín. La escena era la viva imagen de la felicidad familiar.
Matt y Aiden, de once años, jugaban con una pelota cerca del campo de fútbol. Eran ya unos preadolescentes altos, pero la sombra protectora de su padre aún era evidente. Mientras tanto, Alma, Aitana y Clara, las trillizas de seis años, se reían cerca del mini-parque.
De repente, la calma se rompió.
Alma salió disparada del parque, corriendo a toda velocidad por el césped. Se dirigió directamente a Matthew, su rostro brillando de emoción y travesura.
— ¡Papi! — exclamó, llegando jadeando y colgándose de su cuello.
Matthew la sostuvo, riendo por su entusiasmo. — ¿Qué pasa, princesa? ¿Una carrera? — sugirió con afecto antes de que su pequeña dijera cualquier ocurrencia.
Alma se separó un poco, con los ojos muy abiertos. — ¡Tengo novio en la escuela! Se llama Ian. — soltó de pront