Mundo de ficçãoIniciar sessãoSinopse Eles eram dois estranhos numa noite de festa. Um desejo incontrolável. Um erro ou um destino? Ela só queria se sentir viva por uma noite. Ele só queria esquecer o mundo. Mas o que era para ser um encontro anônimo e sem consequências se transforma em um segredo impossível de enterrar. Quando retorna ao país para assumir os negócios da família, o novo CEO decide passar um tempo na mansão da mãe e reencontra a mulher com quem teve a noite mais intensa de sua vida. Só que agora ela veste o uniforme de empregada. Ela precisa do emprego. Ele não pode se envolver. Mas o desejo entre os dois é urgente, proibido e impossível de esconder. Nos corredores da casa, nos bastidores da empresa, os encontros se tornam cada vez mais arriscados. Enquanto fingem indiferença diante dos outros, por trás das portas fechadas, vivem uma paixão clandestina que pode destruir tudo. Um romance quente, cheio de tensão, segredos de família e decisões perigosas. Eles conseguirão manter o controle ou o escândalo será inevitável?
Ler mais—¡Vamos, no seas amargada, no tardo! —grita Livy en mi oído derecho.
La música electrónica retumba en mis oídos y siento que me voy a desmayar en cualquier momento, mis labios se sienten pastosos, mis piernas son como dos enormes gelatinas e incluso mis movimientos resultan lentos, mi cerebro no logra procesar bien las cosas y en cambio me envía imágenes en modo cámara lenta.
—Tal vez deberíamos irnos… no… no me siento muy bien —digo intentando alejarme de la barra.
Livy es mi mejor amiga, una morena de veinte años, cabello oscuro que le llega hasta la cintura y un par de ojos caoba que cautivan a cualquiera, era perfecta, solo tiene un defecto; es una zorra tira todo y como plus, una alta consumidora de diferentes clases de droga. El ritmo palpitante de la música me da jaqueca y el vestido entallado que hasta hace apenas dos horas atrás me parecía el más sexy y provocador, ahora lo siento como un pedazo de tela vieja y estorbosa.
—No me hagas esto, el tío está buenísimo, solo será un polvo de cinco minutos ¿sí? —el enojo se cruza por sus facciones y solo asiento en silencio dejando que me dé un beso en la mejilla, para luego desaparecer entre el mar de gente que baila y restriega sus cuerpos.
El tipo de la barra me observa con el ceño fruncido, sirve un trago y de soslayo estudia mis movimientos, termino lo que queda de mi copa y me pongo de pie con dificultad, camino hasta el corredor que lleva directo al área de sanitarios, el ácido estomacal sube por mi garganta y temo vomitarle a alguien, por lo que apresuro el paso olvidando el hecho de que mi visión y el resto de mis sentidos no están al cien por ciento.
Llego hasta una puerta blanca y entro, localizo la taza limpia de baño y sin poder más comienzo a devolver todo el alcohol ingerido, odiando la idea de ser débil y haberme dejado embaucar por mi mejor amiga, venir aquí porque quería desahogarse por despecho fue su idea, y quien debería estar llorando y en este estado es ella, no yo, que estoy viviendo uno de los mejores momentos de mi vida.
Pronto sería mi graduación, trabajaría en la empresa de mi padre; quien era dueño de una empresa textil y petrolera en los Estados Unidos, era estudiante de tercer año de medicina en la Universidad, y mi sueño de ser escritora también se estaba realizando, una de mis historias recién será publicada por una de las editoriales más grandes del país, así que no solo seré la contadora de papá, médico especialista en cardiología, sino, escritora a punto de subir a la fama. Alzo la mirada y detallo mi reflejo con estudiada conciencia, mi cabello rubio largo está desordenado, dándome un aire de vagabunda en contraste con el verde de mis ojos y las ligeras pecas que adornan mi pálida piel.
Me doy un respiro, cierro los ojos y trato de ordenar mis ideas, el mareo disminuye, la risa de alguien me hace espabilar y salir de mi ensimismamiento, al baño entran dos chicas, Rusas, una de ellas es guapísima, sus ojos grises son como dos piedras lunares que danzan sobre el delineado oscuro y difuminado de su maquillaje, me ven pero no dicen nada, están en su propio mundo. Mientras que la otra, es una pelirroja sin gracia.
—¿De verdad te lo vas a tirar? —pregunta la roja a la morena.
—Por supuesto que no, estoy comprometida —por el rabillo del ojo veo como alza la mano y le enseña un enorme anillo de diamantes—. En unas semanas me casaré con el hombre más maravilloso del mundo.
—Y peligroso…
—Shhh.
—Bueno, pero lo puedes tomar como una despedida de soltera adelantada, vamos, el tío está para comérselo, a más tu hombre no se enterará —insiste la amiga y deduzco que es una perra por proponerle cosas sin sentido y tentativas a la morena.
—No lo sé ¿sabes lo que les hacen a las infieles en…?
La voz de la morena se apaga mientras sale del baño junto con su amiga, inhalo y exhalo, saco mi teléfono móvil y observo la hora, frunzo el ceño al ver una llamada perdida de mi padre, él nunca me llama a estas horas y mucho menos cuando sabe que he salido a divertirme, él estaba en los Ángeles, California, y yo en San Francisco, mi madre había muerto en un accidente de avión en donde murieron más de 200 personas, cuando yo tenía apenas dos años, por lo que mi mundo se reduce a mi padre y yo, mi única familia, y a mis veinte años, estaba bien con ello.
Miro una vez más la pantalla, busco el número de mi padre, que resulta ser el primero de la lista, cuando me entra la llamada de Livy.
—¡Eh, perra! —su exceso de entusiasmo me da la respuesta anticipada a lo que está a punto de soltarme.
—Déjame adivinar —resoplo—. Te vas a ir con el tío al que le acabas de dar una dulce lambida en alguna parte de este sitio, y quieres que tome un maldito taxi de regreso a tu jodido departamento.
Su risa anodina me hace enfadar, pero no se lo hago saber, discutir con Livy a veces resulta más agotador que convivir con ella, y esta son la clase de cosas por las que me pregunto el por qué soy su jodida amiga. Debería abandonarla como ella siempre hace cada que un miembro dispara en su dirección.
—¡Por eso te amo! —exclama con un toque dramático al final.
—Bien, solo quiero que quede clara una cosa —replico—. El día que aparezca mi cuerpo tirado en algún lugar de m****a cuando vuelva a salir contigo, lo lamentarás y tú, zorra altanera, tendrás toda la culpa.
Vuelve a soltar una sonrisa escandalosa, por el otro lado de la línea se cuela una voz masculina. Murmuran algo y blanqueo los ojos exasperada.
—No te va a pasar nada, tengo que colgar, no me esperes despierta —dice apresurada y me manda un beso tronado para luego colgar sin más.
«Joder, m*****a zorra»
Marco el número de mi padre y mi corazón salta al notar que me responde solo al segundo timbre, señal de que algo va mal.
—Cariño, que bueno que eres tú ¿estás bien? ¿En dónde estás? —me ametralla con preguntas que ya sabe.
—¿Sucede algo malo, papá? —interrogo con cautela.
Su silencio ensordecedor me da la respuesta que necesito y se siente como patada en mí estómago. Abro la boca para decir algo, cuando una ola de gritos, sonidos de detonaciones de disparos y más, me deja muda.
—¿Qué sucede cariño? —pregunta mi padre exaltado y salgo del baño.
La música se ha detenido, la gente comienza a correr con histeria a mi alrededor, varias personas chocan contra mi cuerpo, estoy en el tercer piso y camino a prisa hacía el balcón, en donde puedo admirar a un grupo de treinta hombres con pasamontañas, armados, disparando a diestra y siniestra a toda persona que se cruce por su camino, la sangre me hace reaccionar y moverme rápido buscando un sitio en el que pueda mantenerme a salvo.
—¡Papá, tengo que colgar, hay hombres armados, están asesinando a la gente! —le explico breve y rápido, caminando en dirección contraria a donde se mueve todo el mundo.
—¡Cariño, sabes qué hacer, regresa a salvo a casa! —demanda y mi pecho se hincha de orgullo al demostrar que confía en mis habilidades, inteligencia e instinto de supervivencia.
—Te llamo luego.
Capítulo 57AuroraVicenzo pediu para que eu não trocasse de roupa e queria ficar com o vestido o maior tempo possível. A suíte presidencial estava silenciosa quando entramos, mas meu coração… não. Meu coração parecia correr antes de mim.Vicenzo fechou a porta devagar, como se encerrasse o mundo lá fora. O som da tranca ecoou no quarto, profundo, cheio de significado. E me lembrei da primeira vez.Ele ficou parado por um momento, só me olhando. E aquele olhar… não tinha pressa ou dúvidas, tinha fome e certeza.— Aurora… — a voz dele veio rouca, mais grave que o normal — eu esperei por isso o dia todo, sabe quantas vezes me imaginei arrancando o seu vestido?Senti minhas pernas fraquejarem, enquanto minha cabeça sinalizava que não, eu não sabia. Ele tirou o paletó com um movimento lento e o som dele caindo no chão pareceu acender alguma coisa dentro de mim.— Vem cá — ele disse. Não foi um pedido, foi uma ordem mansa. A que meu corpo sempre obedeceu.Fui.Quando me alcanço, Vicenzo
Capítulo 56AuroraA festa parecia um sonho. Assim que entramos no salão, a música suave começou, as luzes quentes iluminaram cada detalhe e, por um instante, senti como se estivesse caminhando dentro de um filme. Todos aplaudiam, mamãe chorava, Henrique batia palmas tão rápido que parecia criança empolgada. Leo, ao lado dele, sorria orgulhoso e eu nunca tinha visto meu cunhado tão… completo.Vicenzo apertou minha mão.— Olha para isso — ele sussurrou no meu ouvido. — Você transformou minha vida toda numa festa.Eu ri, emocionada.Logo depois, Rosa veio correndo, com o vestido colado, linda como sempre, apontando para mim como se eu fosse uma celebridade.— A noiva mais linda do universo! — ela gritou, exagerada.Melissa veio atrás, rindo.— Rosa, você já está tão emocionada que daqui a pouco vai pedir o microfone para cantar!— E posso. — Rosa rebateu. — Porque eu arraso!— Minha menina… que orgulho eu tenho de você… — mamãe disse segurando em meu rosto e me deu um beijo na testa. E c
Capítulo 55 Vicenzo Dez meses depoisO dia amanheceu com um tipo de luz que não via há anos. Não era apenas o céu claro era aquela sensação de que uma página estava se virando dentro de mim. O casamento. Nosso casamento.Quando abri os olhos, Aurora já não estava na cama. Ouvi vozes na sala, risadas baixas, aquele burburinho de manhã importante que só mulheres conseguem fazer. Sorri. Hoje, ela seria o centro de tudo. E eu não via a hora de vê-la caminhando até mim.Passei a manhã resolvendo pequenos detalhes com Henrique que não parava quieto, empolgado como se fosse ele quem ia casar. Seu namorado, Leo, estava com ele, ajudando com a logística das flores, dos convidados, das fotos. Henrique parecia… feliz. Finalmente. Aurora, Léo e Henrique escolheram uma mansão e alugamos para o casamento, o jardim é lindo o salão. Minha futura esposa ficou apaixonada. E nos hospedamos, todos os convidados mais íntimos estão conosco, estamos em festa desde ontem à tarde, queremos aproveitar o tem
Capítulo 54AuroraUm tempo depoisO sol entrou pelas frestas da cortina como um convite para recomeçar. Quando abri os olhos, Vicenzo ainda dormia ao meu lado, a respiração profunda e o braço pesado sobre minha cintura como se o corpo dele soubesse que, ali, estava tudo bem.Por alguns segundos, fiquei apenas observando. O homem que já foi um furacão na minha vida era agora o porto mais seguro que podia imaginar.Antonela se mexeu dentro de mim, suave, como um carinho por dentro. Sorri sem conseguir evitar, levantei devagar, coloquei uma blusa larga e fui até a sala. As risadas vieram primeiro, altas e familiares. É fim de semana e não deixamos elas voltarem para casa ontem depois de jantarmos juntos. Mamãe estava sentada no sofá, com uma xícara de chá nas mãos, e Rosa e Melissa disputavam quem contava a história mais exagerada antes do café da manhã.— Bom dia — falei, encostando na lateral da porta.Mamãe levantou os olhos e sorriu daquele jeito que só ela sabe: um sorriso que a
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