Mundo ficciónIniciar sesiónElara, una joven humana que lucha por salvar a su madre enferma, es secuestrada por Kaelan, un poderoso vampiero Alfa que descubre que su sangre es esencial para su especie. Atrapada en un mundo de lujo y oscuridad, descubre que es la "Vara de Perséfone", una figura legendaria que puede ser tanto un arma como una cura para la maldición vampírica. Mientras lucha por entender sus nuevos poderes y proteger a su madre, una atracción peligrosa crece entre ella y su captor. Con múltiples facciones buscando controlarla -el Concilio tradicionalista, el misterioso Archimago, y el traicionero Alistair- Elara debe decidir si confiar en Kaelan o escapar. Pero cuando su madre es amenazada, ambos descubrirán que sus destinos están más entrelazados de lo que imaginaban, forjando una alianza que podría cambiar el balance de poder en el mundo sobrenatural para siempre.
Leer másEl silencio en la cabaña era tan denso que podía saborearlo. Morwenna me miraba, su sonrisa era una hoz de luna en la penumbra. Kaelan estaba rígido a mi lado, y podía sentir su desaprobación a través del vínculo, una fría corriente de advertencia. Lysander parecía a la vez horrorizado y fascinado."Es una locura suicida", dijo Kaelan, su voz era un susurro áspero. "No puedes controlar lo que invocas de los bordes de la realidad. El Necestia era solo un heraldo. Hay cosas más antiguas, más hambrientas.""¿Y el Archimago no está haciendo lo mismo?" repliqué, desafiante. "Al menos nosotros no estamos fingiendo que tenemos el control. Estamos enviando una... invitación abierta. Una señal de que hay algo aquí que vale la pena observar, no solo destruir."Morwenna soltó una risa baja y melodiosa. "Me gusta. Es caótico. Impredecible. Exactamente el tipo de jugada que altera los cimientos de los imperios." Se acercó a su estante de ingredientes y tomó un cuenco de piedra negra. "Para una inv
El silencio que siguió a la partida de los Desdibujados era más pesado que su presencia. El aire mismo en el claro parecía haberse solidificado, cargado con el eco de mi propio poder contradictorio. Me temblaban las manos, no por el esfuerzo, sino por la revelación de lo que había hecho. No era solo una Presagio, o una hija, o un arma. Era un caos andante.Kaelan me ayudó a levantarme, su agarre era firme pero carecía de la intensidad posesiva de antes. Ahora era puramente práctico, la mano de un general ayudando a un soldado herido después de una batalla extraña."Eso fue... inesperado", dijo Morwenna, su voz rompió el hechizo. No sonaba alarmada, sino profundamente intrigada. "Usar tu propia disonancia interna como escudo. Muy ingenioso. Y muy, muy imprudente." Se acercó, sus ojos escudriñaban mi rostro. "Cada vez que lo haces, el universo a tu alrededor se adapta. Se está acostumbrando a tu firma, niña. Y el hambre que despiertas es de una cualidad diferente.""¿Qué quiere decir?"
Morwenna nos guió más allá de la boca de la caverna, hacia un mundo que desafíaba toda lógica. No era día ni noche, sino una eterna penumbra crepuscular. Un bosque de árboles pálidos y retorcidos se alzaba bajo un cielo de nubes bajas y violáceas que parecían respirar. El aire olía a tierra húmeda, hierbas extrañas y ozono. Este era el Reino de la Niebla, un lugar entre lugares.La cabaña de Morwenna no era una construcción, sino un árbol viviente gigante, ahuecado por el tiempo y la magia. Las raíces formaban arcos sobre la entrada, y las ramas se entrelazaban en un techo natural del que colgaban musgos luminiscentes. En su interior, el ambiente era sorprendentemente cálido y acogedor, lleno de estantes con frascos de ingredientes misteriosos y el suave crepitar de un fuego de turba verde.Morwenna se ocupó de mi madre primero, preparando una infusión de hierbas que la sumió en un sueño profundo y reparador. La acostó en una cama de musgo junto al fuego."Ella ha sido tocada por la m
La paz que había impuesto en la cámara del Concilio se desvaneció tan rápido como había llegado, dejando a nuestra estela un caos rugiente. Los gritos de furia del Archimago y las órdenes cortantes de Seraphine nos persiguieron por los pasillos de piedra. Ya no éramos invitados; éramos renegados.Kaelan nos guió con una determinación feroz, tirando de mi madre con una mano mientras yo corría a su lado. Ella, pálida y jadeante, se aferraba a su brazo, sus ojos estaban desorbitados por el terror pero su voluntad de hierro la mantenía en movimiento. El instinto de Kaelan era nuestro único mapa, esquivando pasillos principales y sumergiéndonos en túneles de servicio olvidados cuyo aire olía a polvo y siglos."¿A dónde vamos?" jadeé, esquivando una telaraña de hilos de plata que brillaban de forma antinatural."Fuera", gruñó él, su voz era un eco sordo en la estrechez del túnel. "Lejos de la Corte. Tienen demasiados ojos aquí."El vínculo entre nosotros palpitaba con su urgencia y mi propi





Último capítulo