Mundo ficciónIniciar sesiónNunca imaginé que mudarme a la mansión de la Manada Blackthorn terminaría destruyendo mi corazón… y mi destino. El día que mi madre se casó con el Alfa Marcus, conocí a Kieran, mi nuevo hermanastro: frío, intenso, peligroso. Su mirada me quemó la piel antes de que su toque despertara algo prohibido en mí. Algo que no debería existir entre nosotros. Estaba a punto de rendirme a él… hasta que otro Alfa apareció reclamándome como suya. Lucian Silvercrest. El enemigo mortal de mi nueva familia. El hombre cuya mirada activó un vínculo ancestral tan poderoso que casi me derriba. El Alfa destinado. El único capaz de romper la maldición que está destruyendo a su manada. Dos lobos. Dos destinos. Dos vínculos. Una sola elección… que podría incendiar el mundo. Kieran me ama con el corazón. Lucian me reclama con el alma. Yo solo intento sobrevivir mientras descubro que no soy humana, que mi sangre es híbrida… y que una profecía dice que mi amor puede unir a todas las manadas… o destruirlas. Pero cuando descubro que estoy embarazada… y que el bebé podría ser hijo de uno… o de ambos, mi vida se convierte en una guerra. ¿A quién le pertenece mi corazón? ¿El amor prohibido? ¿O el destino imposible? Lo que ninguno sabe es que… yo no pienso dejar que el destino decida por mí.
Leer másPOV: AuroraEl poder no se crea ni se destruye, solo se delega.El Gran Salón de Blackthorn Manor estaba lleno hasta los topes. No quedaba ni un centímetro cuadrado de suelo de mármol visible. Lobos de todas las edades, desde los ancianos con el pelo gris hasta los cachorros que se escurrían entre las piernas de sus padres, se apiñaban para ver la historia hacerse carne.Yo estaba de pie en el primer rellano de la escalera doble, observando el mar de cabezas.A mi lado, Lucian llevaba su traje de Canciller (gris marengo, corte perfecto). Kieran llevaba su uniforme de Alto Beta (negro táctico, sin insignias innecesarias). Y yo llevaba el medallón de hierro de la Alta Luna sobre un vestido sencillo de color violeta oscuro.Pero el protagonista de hoy no éramos nosotros.Era el hombre que estaba de pie al pie de la escalera, solo, con la espalda recta y la mandíbula tensa.Dante Blackthorn.Durante años, Dante había sido el "Heredero Perfecto". El que seguía las reglas. El que despreciab
POV: AuroraEl silencio de una sala de guerra es tenso. El silencio de una sala de paz es... productivo.Estábamos de vuelta en la Ciudadela de Obsidiana.Pero ya no era el mausoleo negro donde Valerius dictaba sentencias de muerte. Habíamos derribado los muros interiores para dejar entrar la luz. Habíamos reemplazado los estandartes rojos de la Inquisición por tapices tejidos por las brujas del sur, llenos de colores y vida. El aire, que solía oler a miedo rancio y ozono quemado, ahora olía a cera de abeja, pergamino fresco y café fuerte.Estaba sentada en la cabecera de la Mesa Triangular (diseño de Lucian, por supuesto).A mi alrededor, el murmullo de cien conversaciones simultáneas llenaba el espacio.—Orden —dijo Lucian.No gritó. No usó su Voz de Alfa para aplastar voluntades. Simplemente golpeó suavemente la mesa con su nudillo. El sonido, amplificado por la acústica perfecta de la sala, fue suficiente.El murmullo cesó.Miré a la asamblea.A mi izquierda, en las gradas inferio
POV: AuroraEl futuro no se escribe en libros de historia. Se dibuja con crayones de cera en el suelo de una guardería soleada.Estaba sentada en el sillón de la esquina, con las manos sobre mi vientre enorme, observando a Aria. Mi hija tenía casi dos años, pero su concentración era la de un archimago estudiando un pergamino antiguo. Estaba tumbada boca abajo en la alfombra, rodeada de hojas de papel y colores dispersos, con la lengua asomando por la comisura de sus labios.—Azul —murmuró Aria.Levantó un crayón azul. Pero no lo usó para rayar el papel.Lo soltó en el aire.El crayón flotó, rodeado de un halo dorado, y empezó a dibujar solo. Trazos rápidos, precisos, en el aire vacío sobre su cabeza.—¿Qué estás haciendo, pequeña bruja? —pregunté suavemente.—Casa —dijo ella, sin mirarme.Me incliné hacia adelante.El dibujo en el aire no era una casa normal. No era un cuadrado con un triángulo encima.Era una ciudad.Líneas de luz azul y dorada se entrelazaban formando torres altas y
POV: AuroraLos espejos no mienten, pero a veces cuentan la historia equivocada si no sabes leer las líneas.Estaba de pie frente al espejo de cuerpo entero en mi vestidor. La luz de la tarde entraba dorada y perezosa, iluminando el polvo que flotaba en el aire como pequeñas estrellas suspendidas. Me había quitado la bata. Estaba desnuda, salvo por el collar de zafiro que Lucian me había regalado al principio de todo esto, el cual ahora se sentía menos como una joya y más como una parte de mi anatomía.Me miré.Realmente me miré.La chica que me devolvía la mirada no era la niña de diecinueve años que había llegado a Blackthorn Manor bajo la lluvia, temblando de frío y miedo. Esa chica tenía la piel impoluta y los ojos llenos de preguntas sin respuesta. Esa chica creía que el mundo era algo que le sucedía a ella, no algo que ella pudiera moldear.La mujer en el espejo era un mapa de guerra.Tracé con el dedo la línea fina y blanca en mi costado izquierdo. El recuerdo de una garra de S
POV: AuroraEl instinto de anidación de una loba es intenso. El instinto de anidación de una Híbrida embarazada de gemelos mágicos es, básicamente, una remodelación arquitectónica a nivel molecular.Estábamos en el ala oeste de la mansión, la que habíamos decidido convertir en la "Zona Infantil" (o la "Zona de Desastre Controlado", como la llamaba Lucian).El aire olía a pintura fresca, madera de pino y a la frustración apenas contenida de dos Alfas que no se ponían de acuerdo sobre la escala cromática.—Es verde —dijo Kieran, cruzándose de brazos. Llevaba una camiseta vieja manchada de yeso y tenía una brocha en la mano como si fuera un cuchillo de combate.—Es "Musgo de Bosque Profundo" —corrigió Lucian, consultando una paleta de colores con el ceño fruncido. Él, por supuesto, llevaba una camisa de lino que milagrosamente repelía las manchas—. Y es demasiado oscuro. Si pintamos las paredes así, parecerá una cueva. Los bebés necesitan luz, Kieran. Estímulo visual.—Necesitan dormir —
POV: AuroraLas matemáticas del amor son extrañas. Empiezas siendo uno. Te rompes en dos. Te unes a tres.Y a veces, cuando crees que la ecuación está resuelta, el universo decide añadir variables nuevas.Estaba sentada en la alfombra de nuestra habitación, con la espalda apoyada en el borde de la cama. La chimenea estaba encendida, aunque era verano, porque a Lucian le gustaba el sonido de la leña al quemarse y a Kieran le gustaba caminar semidesnudo sin quejarse del frío.Era una noche tranquila. Demasiado tranquila.Aria dormía en su habitación (finalmente habíamos logrado que durmiera sola, aunque sospechaba que levitaba sus peluches cuando nadie la miraba). La casa estaba en silencio.Pero mi cuerpo no.Mi cuerpo era una orquesta afinando instrumentos.Me llevé la mano al vientre. Seguía plano. Firme. Pero la sensación... la sensación era inconfundible. Era ese mismo zumbido eléctrico que sentí con Aria, esa vibración de magia creando materia.Pero esta vez, el ritmo era diferent
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