POV: Aurora
El futuro no se escribe en libros de historia. Se dibuja con crayones de cera en el suelo de una guardería soleada.
Estaba sentada en el sillón de la esquina, con las manos sobre mi vientre enorme, observando a Aria. Mi hija tenía casi dos años, pero su concentración era la de un archimago estudiando un pergamino antiguo. Estaba tumbada boca abajo en la alfombra, rodeada de hojas de papel y colores dispersos, con la lengua asomando por la comisura de sus labios.
—Azul —murmuró Aria.