POV: Aurora
El gimnasio de la Mansión Blackthorn no olía a desinfectante ni a toallas limpias. Olía a violencia.
Era un espacio cavernoso en el sótano, con paredes de ladrillo expuesto y suelo cubierto de colchonetas negras que habían visto mejores días (y probablemente mucha sangre). No había máquinas elípticas con pantallas táctiles. Había sacos de boxeo pesados que colgaban del techo como cadáveres, estantes con pesas de hierro oxidado y una zona cercada que parecía una jaula de MMA.
—Deja d