Mamá ¿Quién de los dos es mi papá?

Mamá ¿Quién de los dos es mi papá?ES

Romance
Última actualización: 2026-05-08
Angellyna Merida  Recién actualizado
goodnovel16goodnovel
10
4181 Reseñas
290Capítulos
50.9Kleídos
Leer
Añadido
Resumen
Índice

Amelia lo dio todo por un amor que la destrozó. Tras firmar el divorcio, una noche de pasión con un misterioso desconocido le dejó la mayor bendición y el mayor secreto de su vida: un hijo genio. Años después, su regreso desata una guerra entre dos titanes: su exmarido, obsesionado por reconquistarla, y el CEO frío que jamás olvidó aquella noche... y que ahora reconoce sus propios ojos en el niño. Amelia ya no es la mujer sumisa de antaño. Pero ¿logrará proteger a su hijo de un pasado que amenaza con devorarlos? ¿Y si Teo con su agilidad mental, descubre antes que nadie quién es su verdadero padre? Aviso legal: Esta es una obra de ficción. Los personajes, nombres, lugares, empresas, situaciones y eventos descritos son producto de la imaginación de la autora o se usan ficticiamente. Cualquier semejanza con personas reales, vivas o muertas, o con hechos reales, es pura coincidencia. Todos los derechos reservados. Este libro y su contenido están protegidos por las leyes internacionales de derechos de autor. Queda prohibida la reproducción total o parcial, distribución, venta, adaptación, traducción o cualquier tipo de uso no autorizado de esta obra por cualquier medio o formato, sin el consentimiento previo y por escrito de la autora. Obra registrada en Safecreative bajo el código: 2509XXXXX8798. 01/09/2025

Leer más

Capítulo 1

Cap. 1: ¿Esposa trofeo?

Cinco años de matrimonio... y lo único que conseguí fue oír cómo me llamaba su "trofeo".

La luz de las arañas de cristal estallaba en destellos sobre copas de champán y bordados de seda. El salón vibraba con risas moderadas y discursos suaves.

Amelia Navarro lucía un vestido de raso blanco perlado con el collar de diamantes sobre su clavícula —el mismo que su esposo le había obsequiado en una subasta el mes pasado. 

Sonreía como tantas veces lo había hecho en los innumerables eventos e interpretaba el papel de la esposa perfecta.

A su lado, Lisandro, su esposo,  conversaba con soltura, deslizándose con naturalidad entre figuras de influencia. 

Amelia lo admiraba. Lo había hecho desde que tenía veinte años. Para ella, él era el centro de su mundo. Todo en él irradiaba seguridad, prestigio, éxito.

Amelia captó el fugaz destello de orgullo en los ojos de Lisandro cuando oyó a los demás elogiar a su esposa, y una sonrisa se dibujó en sus labios.

Durante cinco años había aprendido a leer sus gestos, a actuar según sus silencios. Sabía cuándo acercarse, cuándo callar, cuándo retirarse sin hacer ruido. 

Lo amaba y sabía que él también.

De repente,  sintió una punzada en los tobillos y se inclinó levemente hacia él.

—Voy a tomar un poco de aire —murmuró.

Lisandro no giró el rostro. Solo asintió, apenas, mientras reía con un senador. Pero para Amelia, bastaba.

Cruzó el salón con elegancia medida, la misma que Lisandro le había enseñado a perfeccionar. 

Empujó suavemente las puertas de cristal que daban a la terraza. El aire nocturno acarició su rostro y por un momento, respiró con libertad.

Estuvo unos minutos ahí contemplando el anochecer, luego fue al tocador y al regresar justo cuando iba a empujar una de las puertas una voz familiar y grave la detuvo en seco.

—Vamos, Gerardo —decía con una risa breve—, no me vengas con eso de la “felicidad conyugal”… Eso suena bonito en discursos, pero en la vida real no funciona.

Era Lisandro.

Amelia frunció el ceño ligeramente y se detuvo detrás de una de las columnas. 

—¿Qué pasa? ¿Te casaste por conveniencia? —rió Gerardo, levantando su copa.

—¿Y tú no? —replicó Lisandro con sarcasmo—. Mira, Amelia es perfecta. Tiene buena figura, modales, viste como debe. No molesta. No opina demasiado. Es… funcional.

El corazón de Amelia dio un vuelco seco. Se apoyó contra la pared.

—Además, ¿qué más se necesita? —continuó Lisandro—. Amor es para la gente que no tiene agenda. Nosotros necesitamos una mujer que sume imagen, que sepa cuándo hablar y cuándo callar. Un trofeo, Gerardo. Uno que se exhibe donde conviene y se guarda donde estorba. Y Amelia... bueno, ha sido bastante dócil. Estoy satisfecho.

«Un Trofeo. Una esposa funcional. Una mujer dócil»

Cada palabra fue como si le clavara una estaca en el corazón. 

Amelia sintió que el calor le abandonaba el cuerpo. El mundo a su alrededor se volvió un eco lejano.

Seis años de amor, cinco de matrimonio... Había dejado todo por él: sus estudios, su beca, sus amistades... y al final, nada.

Contuvo el temblor en su barbilla, tragó el nudo en la garganta y se obligó a respirar.

Cuando los asistentes pasaron junto a ella, Amelia se dio la vuelta apresuradamente.

Se secó las lágrimas antes de que cayeran. Nadie podía verla derrumbarse. Nadie.

Volvió al salón con la espalda recta, el rostro intacto. 

Lisandro se acercó, colocándole una mano en la cintura con la misma naturalidad de siempre.

—¿Estás bien? Te ves un poco pálida —susurró con tono neutro.

—No pasa nada. Quizás estoy un poco cansada.

—Aguanta un poco más. Esto terminará pronto.

Lisandro le dio una palmadita suave en la espalda. Un gesto que pretendía ser tranquilizador, pero que se sintió como si acariciara un objeto bien portado.

El banquete finalmente terminó. Ellos salieron del salón. Dentro de la limusina, el aire estaba terriblemente quieto. 

Amelia miraba por la ventana el fluir de los neones, las luces de la ciudad distorsionadas en un río frío por sus lágrimas contenidas. 

Lisandro, habiendo terminado con sus correos electrónicos, se frotó las sienes e intentó tomar su mano como de costumbre.

Amelia, como si se hubiera quemado, la retiró bruscamente.

La mano de Lisandro se quedó suspendida en el aire, tensó la mandíbula.

—¿Qué te pasa? Desde que salimos del banquete actúas extraño.

Amelia no volvió la cabeza.

—Escuché algunas cosas hoy —su tono fue ronco.

—¿Qué cosas? —preguntó él, con un dejo de impaciencia apenas disimulado.

Ella se volvió lentamente. Sus ojos enrojecidos buscaron en los suyos una reacción, algo,  lo que fuera.

 

—Te escuché decir que solo soy un trofeo perfecto. Hermosa, sumisa, un adorno para complementar tu estatus y éxito. ¿Es así, Lisandro?

 

Lisandro se quedó paralizado por un segundo. Luego frunció el ceño, y la impaciencia dio paso a su actitud de control habitual.

 

—¿Saliste del salón para luego espiarme?

 

No lo negó. No se disculpó. No intentó suavizar sus palabras. Solo la acusó.

De repente, ella soltó una risa baja.

—Cinco años... Lisandro, llevo cinco años contigo...

Lisandro no apartó la vista del camino. Su respuesta fue tan cortante como un cristal.

—¿Y qué? Te he dado todo lo que una señora Elizalde puede tener: una vida cómoda, estabilidad, reconocimiento social. Amelia, ¿qué más quieres? ¿Vas a hacer una escena ahora?

—¿Qué más quiero? —repitió ella, con un temblor en la voz—. No lo sé… tal vez respeto.  No sentir que soy algo que exhibes y manipulas. Que me ames por quién soy y no por lo que me exiges mostrar ante tus amistades.

Desplegar
Siguiente Capítulo
Descargar

Último capítulo

Más Capítulos

También te gustarán

Novelas relacionadas

Nuevas novelas de lanzamiento

Último capítulo

10
100%(4166)
9
0%(1)
8
0%(0)
7
0%(0)
6
0%(1)
5
0%(1)
4
0%(0)
3
0%(0)
2
0%(0)
1
0%(0)
10 / 10.0
4169 Reseñas · 4169 bookdes.reviews
Escribir una reseña
user avatar
Maria Nova
Vera, se merecía toda esa felicidad.
2026-05-12 02:15:03
0
user avatar
Maria Nova
Vera, Armando no tiene la culpa, Fabiola fue la que lo besó. Jajajaja
2026-05-12 02:05:40
0
user avatar
Maria Nova
La pobre Fabiola se siente despreciada.
2026-05-12 01:45:30
0
user avatar
Maria Nova
Se le dio a Fabiola. Beso a Armando
2026-05-12 01:28:59
0
user avatar
Maria Nova
Vera, Teo también sabe unos cuantos movimientos. Jajajaja
2026-05-12 01:28:12
0
user avatar
Maria Nova
Fabiola está que babea por Armando.
2026-05-12 01:05:13
0
user avatar
Maria Nova
Que dulzura de suegra tiene Verá. Por fin se siente protegida y apoyada
2026-05-12 00:55:04
0
user avatar
Jeannet Trillo
El apoyo de Amelia a Vera me encanta, y la superación de Fabiola.. aunque ahora anda con el corazón un poco lastimado es feliz con su proyecto y el ver feliz a Vera
2026-05-11 23:47:44
0
user avatar
Jeannet Trillo
Me leí los capítulos de corrido... andaba un poco atrasada (⁠≧⁠▽⁠≦⁠)pero estuvieron super interesantes y hermosos....(⁠。⁠♡⁠‿⁠♡⁠。⁠)
2026-05-11 23:46:32
0
user avatar
Olga Ibarrac
Después de tanto sacrificio y lucha ya se merecía algo así en su vida.
2026-05-11 10:19:28
0
user avatar
Olga Ibarrac
Tal vez otro se hubiera aprovechado de la situación, Armando se comportó como un caballero.
2026-05-11 10:15:13
0
user avatar
Lizbeth Montero El
Que emoción sw caso el genio
2026-05-11 05:52:00
0
user avatar
Yovana Aguirre Román
te mereces toda esa felicidad vera . te la has ganado
2026-05-09 00:19:43
0
user avatar
Yovana Aguirre Román
de la que te salvaste armando
2026-05-09 00:13:48
0
user avatar
Yovana Aguirre Román
armando tenia que tener sangre duque después de todo jajajaja. ( bien humilde el genio)
2026-05-09 00:11:37
0
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 279
290 chapters
Cap. 1: ¿Esposa trofeo?
Cap. 2: Maternidad robada.
Cap. 3: Divorcio inmediato.
Cap. 4: ¿Te quedarías conmigo esta noche?
Cap. 5: Ayúdame a olvidarlo…
Cap. 6: Las reglas del juego cambiaron.
Cap. 7: El señor del aeropuerto, ¿es mi papá?
Cap. 8: ¡Eres la mujer del bar!
Cap. 9: ¡Oye, tú! ¡Suelta a mi mami!
Cap. 10: “PADRE A” y “PADRE B”
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP