Mundo ficciónIniciar sesiónMi nombre es Lina Rinaldi, tengo 28 años, soy de Buenos Aires, «Argentina». Tengo una vida bastante complicada y difícil; pero ¿qué vida no es complicada y difícil? Separada, con una hija de 7 años. Con un pasado oscuro, el cual está oculto en mi interior. Pero un día la vida me da un giro inesperado. Mejor dicho, una noche. Un casino, una gran apuesta, una buena suma de dinero, un viaje y un hombre; el hombre más arrogante y ególatra que he conocido jamás, con su media sonrisa provocadora y esos "ojitos de hotel" que te hacen temblar cada vez que te escruta con esa mirada azul penetrante. Puede que exagere, pero lo dudo. Mi normalidad y mi "ahora" se ven amenazados por mi pasado, ese que tenía bien oculto en el cajón de los malos recuerdos, ese que «sin desearlo, pero sabiendo que iba a llegar el momento» se hace presente queriendo arrasar con todo a su paso; mi hija incluida. Y voy a luchar con garras bien afiladas para que no se lleve la vida que me costó forjar junto a ella y a mis amigos. Sé que debo alejarme de aquel hombre y no complicar más las cosas, no cuando mis malos actos comienzan a pasar factura, pero mi maldito cuerpo es mi peor enemigo, es un traicionero. Cada vez que se acerca o me toca, mi cuerpo no me responde; le responde a él.
Leer másA los días tengo todo organizado, sé cuál es su punto débil, y para su desgracia, es mi mejor virtud; ahora falta convencerla, y estoy seguro que si le toco el ego, la tengo donde quiero.Me estoy dirigiendo a su trabajo, la tengo que enganchar con la guardia baja, y además hacer que se vaya temprano a casa, para salir mañana mismo.—Hola, Sofi, ¿y Lina? —hablo, apenas llego al mostrador, donde Sofi se encuentra sumida en un libro.—Está en su oficina, está buscando personal.—¿Personal? —pregunto desconcertado.—Sí, es que me voy por unas semanas, y está buscando alguien que me reemplace durante ese tiempo —me aclara.—¿No vas a estar en la boda de Erik y Sole? —pregunto.—Sí; bueno, espero llegar antes de la boda. Pero seguro que sí, no me la quiero perder —entona emocionada.—Esperemos que sí —Asiento y miro hacia la oficina de Lina—. Voy a hablar con ella.Al llegar a su puerta golpeo tres veces y escucho que grita que pase. Entro, mostrando mi gran sonrisa, y sonríe al verme.—Al
Al día siguiente me —despierto, de a poco abro los ojos y veo cómo estamos durmiendo, los dos abrazados y las piernas entrelazadas; observo su rostro tranquilo, es difícil de creer que ese rostro angelical esconda planes como lo que le hizo a Ian. Sonrío al recordar las cosas que hace como juego. Es una mujer única; mi madre tiene razón, con ella nunca me voy a aburrir.—Deja de hacer eso —habla, somnolienta.—Imposible —le digo, besándola.—Me vas a echar el mal de ojo.Me carcajeo, ¿qué mierda es eso del mal de ojo?—¿Qué es eso? —pregunto riendo.—Es cuando te miran mucho, y después te duele la cabeza —Me rio más fuerte—. Solo deja de hacerlo —concluye.—Voy a intentarlo —murmuro lanzándome sobre ella, y ataco su cuello—. Es hermoso verte dormir.—Soy hermosa en todos los sentidos, Alex —exclama.—Después el arrogante soy yo.Muerdo su cuello, robándole un gemido.—Debe ser contagioso —dice, arrugando la nariz.—¿Y si dejas de hablar y me das mi mañanero? —He creado un monstruo —e
Gaby aplaude y se levanta del sofá, se acerca hasta el reproductor de música y pone algo que no tengo ni idea qué es, pero que definitivamente no es de mi agrado; Lina empieza a reír, ella sabe lo que viene después.—¿Qué mierda es eso? —vocifera Ian al escuchar la música.—Reggaetón —entona Gaby, quitándose la chaqueta de cuero y quedándose solo con su camiseta negra; se sube arriba de la mesita de café y empieza a mover las caderas. No puedo creer que esté haciendo eso, Lina y Sole no paran de reír y alentarlo, Tony está carcajeándose, y la pobre Sofi tiene la boca abierta, su mandíbula está por el suelo, sus ojos muy abiertos, y creo que no respira. Erik e Ian lo miran con asombro, solo por unos minutos, hasta que empiezan a reír cuando él se quita la camiseta y empieza a cantar conforme sigue moviendo las caderas, ahora subiendo a su lado a la mujer llamada Elena.—Si me pides wiki wiki wiki... —canta, haciendo gesto con la mano y las caderas. No puedo más de reír—. Si me pides S
Después de una semana en Sudáfrica, volvemos a casa; una semana que nunca voy a olvidar, aún no doy crédito a lo que hizo Lina ¿Meternos en medio del océano lleno de tiburones blancos? Dios, casi me infarto cuando me sacó la venda de los ojos; nunca imaginé que haría algo así, ni tampoco que me pediría que me case con ella. Aunque pensándolo bien, por ser ella, hubiera esperado lo de los tiburones, pero no que me propusiera matrimonio. Suena loco, lo sé, pero no olvidemos que es Lina. El que me lo propusiera, fue algo que en verdad nunca vislumbraría que pudiese hacer, estaba seguro que hasta que no hiciera alguna locura para pedirle que se casara conmigo, Lina no iba a ceder, y ahora me sale con esto, ella es la que me lo propone. Sonrío con solo recordar todo lo que hizo, y la pulsera, esa pulsera que me marca como si fuera de ella, bien característico de Lina; pero no necesito una pulsera que diga que le pertenezco, yo ya lo hago, desde hace mucho que es así. Lina tiene que marcar
Último capítulo