Después de una semana en Sudáfrica, volvemos a casa; una semana que nunca voy a olvidar, aún no doy crédito a lo que hizo Lina ¿Meternos en medio del océano lleno de tiburones blancos? Dios, casi me infarto cuando me sacó la venda de los ojos; nunca imaginé que haría algo así, ni tampoco que me pediría que me case con ella. Aunque pensándolo bien, por ser ella, hubiera esperado lo de los tiburones, pero no que me propusiera matrimonio. Suena loco, lo sé, pero no olvidemos que es Lina. El que me