El hombre se viene hacia mí con la mano en la nariz, diciendo no sé qué, en alemán; seguro nada lindo, porque se ve muy enojado. En eso un brazo encierra mi cintura y me tira hacia atrás, observa que un hombre se pone delante de mí; su espalda era robusta, pero no exagerada, y se veía bastante bien desde el lugar donde yo me encontraba. Supongo que otro alemán, ya que le gritaba en ese idioma al que me había agarrado; Entonces, este empezó a retroceder y se fue del lugar, escoltado por uno de s