La Venganza Dorada de la Esposa

La Venganza Dorada de la EsposaES

Romance
Última actualización: 2026-01-17
Cat Stories  Recién actualizado
goodnovel16goodnovel
0
Reseñas insuficientes
140Capítulos
1.2Kleídos
Leer
Añadido
Resumen
Índice

Ella era la esposa perfecta del magnate más poderoso de Dubái, hasta que descubrió la traición que lo cambiaría todo. Catalina Solís-Navarre no se derrumba. Se levanta. Y jura venganza. Forma una alianza secreta con cuatro mujeres marcadas por el mismo hombre: la exesposa, la exprometida, la amante descartada y la joven genio que él intentó destruir. Juntas, se convierten en una fuerza capaz de desmantelar su imperio desde dentro. Mientras el mundo de Khalid Al-Rasheed se desmorona, Catalina enfrenta otro peligro: el regreso del hombre que siempre ha amado, un periodista que podría salvarla o destruirlo todo. Entre un amor prohibido, un magnate vengativo y una hermandad nacida del dolor, Catalina deberá elegir: la venganza perfecta o su propia libertad. "La Venganza Dorada de la Esposa" – cuando cinco mujeres se unen, ningún rey queda en pie.

Leer más

Capítulo 1

1: La Esposa Perfecta de Dubái

La traición no huele a pecado.

Huele a vainilla negra.

Lo supe en el instante en que mis dedos rozaron la camisa de Khalid, abandonada sobre la otomana de terciopelo beige. Estaba tibia todavía, como si su cuerpo no hubiera querido desprenderse de ella. Él había llegado hace apenas una hora, supuestamente de una reunión en el campo de golf. Pero el campo de golf no deja perfume dulce. No deja nardos. No deja la esencia íntima de otra mujer aferrada al tejido.

Apreté el lino entre mis dedos. El corazón me latía tan fuerte que podía sentirlo en la garganta.

Datos: Yo no uso perfumes dulces.  

Datos: Ninguna empleada tiene permitido usarlos.  

Datos: Khalid desprecia los aromas “vulgares”, los llama propios de mujeres sin clase.  

Datos: La vainilla aquí no tiene explicación inocente.

Respiré hondo, buscando racionalidad. Pero lo único que encontré fue ese olor empalagoso que rompía con la geometría perfecta de mi vida. Ese aroma que no pertenecía a nuestro ático, ni a mi piel, ni a su rutina meticulosamente controlada.

Me incliné un poco más sobre la camisa, como si fuera un plano arquitectónico con un error mínimo pero devastador. Y ahí lo vi.

Una chispa dorada.

Una partícula microscópica de glitter brillando bajo la luz halógena. Un destello travieso, insultante, casi triunfal. De esos que dejan las mujeres que quieren ser recordadas. O las que no tienen miedo de ser descubiertas.

El aire se tensó. Mis dedos se congelaron. Por un instante, sentí que el mundo entero contenía el aliento conmigo.

Tres años viviendo bajo sus reglas.  

Tres años moldeando mi vida según sus horarios, sus gustos, sus prohibiciones.  

Tres años convenciéndome de que su control era amor.  

Y ahora, un grano de purpurina desmoronaba esa mentira.

Solté la camisa como si quemara.

Cayó sobre la otomana, silenciosa, pero el golpe resonó dentro de mí como una explosión contenida.

---------------------------------------

MI JAULA DORADA

---------------------------------------

Mi prisión no tenía barrotes. Tenía ventanales de seis metros y un panorama tan perfecto que dolía. Desde el piso ciento cuarenta y ocho del Burj Khalifa, Dubái parecía un circuito de ordenador encendido: frío, brillante, artificial. El tipo de belleza que te hace olvidar que estás encerrada.

El aire filtrado olía a jazmín blanco, a riqueza, a control. A todo lo que había aceptado perder.

Yo era Catalina Solís-Navarre, la arquitecta española que había dejado de diseñar edificios para convertirme en un ornamento de lujo. Una pieza de museo en un penthouse que costaba más que todo lo que mis padres ganaron en su vida.

Me senté frente al tocador. La superficie de mármol reflejaba mi rostro como un reproche. Mis ojeras eran sombras leves, vestigios de noches sin dormir. Mi piel perfectamente pulida no dejaba pistas de mis dudas, ni de mi cansancio, ni del grito que llevaba años ahogando.

Tomé la base. No era maquillaje. Era estuco.  

Una capa para esconder grietas.

Cubre el insomnio, me ordené.  

Cubre la duda.  

Cubre la verdad.

Mis manos se movían con precisión quirúrgica, como si la perfección pudiera salvarme.

---------------------------------------

ENTONCES LO ESCUCHÉ

---------------------------------------

—Catalina.

Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente. Giré bruscamente, ocultando la camisa detrás de mí como si fuera un arma del crimen.

Khalid estaba de pie en el marco de la puerta, vestido con un esmoquin que le quedaba tan impecable que parecía una segunda piel. Sus hombros anchos, su postura relajada pero autoritaria… él no necesitaba alzar la voz. Su presencia llenaba la habitación.

Su mirada descendió por mi vestido rojo —su elección— y una sonrisa satisfecha rozó sus labios.

—Sabía que este color era el indicado —dijo mientras se ajustaba los gemelos de ónix—. Esta noche necesito fuerza a mi lado. Los inversores rusos valoran la presencia. No solo el discurso.

Su tono era suave, aterciopelado. Un guante de terciopelo que ocultaba una daga.

Me obligué a sonreír.

—Tienes razón, habibi.

La palabra “cariño” en árabe me supo a ceniza.

Khalid avanzó, reduciendo la distancia entre nosotros. Su sombra cayó sobre mí como un eclipse. Deslizó un dedo por mi clavícula, justo sobre el diamante que colgaba frío como una cadena disfrazada de joya.

—La humildad es para los pobres —susurró—. Nosotros proyectamos poder.

Yo contuve el temblor.  

Quise decirle que apestaba a otra mujer.  

Quise restregarle la camisa en el rostro.  

Quise romperle su seguridad como él había roto la mía.

Pero recordé una verdad esencial:  

Un arquitecto no derriba un edificio sin calcular su caída.

—Estoy lista —logré decir.

Sus ojos oscuros me escanearon como si calcularan mi resistencia.

---------------------------------------

EL DESCENSO

---------------------------------------

Tomé su brazo, rígida. Caminamos juntos hacia el ascensor privado. El pasillo de mármol brillaba bajo las lámparas de cristal, proyectando un lujo que me resultaba cada día más ajeno.

Las puertas del ascensor se cerraron y nos envolvieron en un cubo de espejos.

Mi reflejo a su lado parecía perfecto. Demasiado perfecto. La versión de mí misma que él había construido a su conveniencia.

Mientras el ascensor comenzaba a descender, la presión en mis oídos no provenía de la altura. Era el peso de una verdad recién descubierta, un derrumbe silencioso dentro de mi pecho.

Khalid permanecía inmóvil, majestuoso, imperturbable. Yo podía sentir su calor, su perfume amaderado, ese Oud Wood que antes me gustaba y ahora me repugnaba.

Entonces, su teléfono vibró.

Él no se movió.  

No necesitaba hacerlo.  

Pero yo vi el reflejo en el panel metálico pulido.

La pantalla se iluminó.  

Un mensaje entrante.  

Tres palabras.

"Ella no sospecha."

El mundo se redujo a ese reflejo. Esa frase. Ese golpe final.

El ascensor se detuvo. Las puertas se abrieron. Un mar de flashes nos envolvió. Reporteros, cámaras, sonrisas falsas.

Khalid me tomó del brazo y me empujó hacia la luz.

Sonreí.

Porque eso se esperaba de mí.  

Pero Catalina Solís-Navarre no estaba sonriendo.

Catalina estaba observando.  

Midiendo.  

Calculando.

Y algo nuevo —algo afilado, algo peligroso— nacía dentro de mí, listo para tomar forma.

Esta vez no sería el adorno perfecto del ático más caro de Dubái.

Esta vez sería la arquitecta de mi propia destrucción.

O de la suya.

Desplegar
Siguiente Capítulo
Descargar

Último capítulo

Más Capítulos

Também vai gostar

Nuevas novelas de lanzamiento

Último capítulo

No hay comentarios
140 chapters
1: La Esposa Perfecta de Dubái
2: Un Evento de Oro y Mentiras
3: El Recibo Maldito
4: La Amiga Hermosa Demasiado Cómoda
5: Mensajes en la Oscuridad
6: Gaslighting de Lujo
7: La Jaula de Oro
8: Barcelona en el Corazón
9: El Regreso del Periodista
10: La Humillación Pública
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP