Mundo ficciónIniciar sesiónADVERTENCIA:ELLA ES MÁS TÓXICA QUE CHERNÓBIL. Adriana Sampietro era una jovencita un poco tímida y rara. Hija única, su madre era cocinera y su padre un militar que trabajaba para la OTAN. La primera vez que vió a Dante Pucci, compañero militar y amigo de su padre era una adolescente que mojó sus bragas. De repente, conoció al príncipe azul con el que tanto había soñado. Pero cuando su padre muere, éste le hace jurar a Dante que protegería a su esposa y su hija. Así que Dante se retiró del ejército e hizo lo que le pareció correcto, casarse con la viuda de León, Catalina y convertirse en el padrastro de Adriana. Un año más tarde Catalina muere y sin saber que hacer con la adolescente la mete en un internado. Cuando Adriana cumple 18, festejan, se pasan de copas y ella le confiesa su amor pero él la rechaza. Entonces Adriana jura venganza pues de una manera u otra ese hombre será suyo, aunque deba literalmente secuestrarlo y obligarlo...pues ella está loca por su padrastro.
Leer másDespués de un largo camino lleno de obstáculos y heridas sin sanar, Tom y Melissa finalmente encontraron la redención y el amor verdadero que tanto anhelaron. Juntos, se enfrentaron a sus pasados oscuros y se confesaron todos aquellos secretos que habían mantenido guardados durante tanto tiempo ya. Después de que Tom decidió regresar a Big Sky, esperando encontrar la paz y el perdón que tanto necesitaba, pero sobre todo el amor de Izzie, las cosas no fueron fáciles al principio. Anne, la prima de Melissa, se mostró reacia a aceptar su vuelta y no estaba dispuesta a dejar que él entrara en sus vidas como si nada hubiera sucedido. Aunque Melissa había tratado de hacerla cambiar de opinión diciéndole que las personas podían cambiar y merecían una segunda oportunidad, la joven viuda seguía teniendo reparos acerca de Tom aun después de que Maverick le contara lo que le dijo en una nueva comunicación que tuvo con él, Michael Falcone. Así que en contraste, el comisario del pueblo tomó la not
Tom estaba conduciendo su auto hacia Big Sky, perdido en sus pensamientos. “¿Qué carajos voy a decirle a Izzie? ¿Podrá perdonarme acaso? ¿Y si Michel no tiene razón y ella no me perdona? ¿Y si me mira con asco o rechazo? No sé si podré soportarlo”, pensaba mientras manejaba con el codo apoyado en la ventana del auto. Con un suspiro, finalmente Tom se estacionó frente a la pintoresca casa y él la observó con nuevos ojos. El día que llegó por primera vez, todo estaba oscuro en todo sentido, más allá de la oscuridad de la noche. Pero ahora, con los arreglos, se veía bonito. Era como si la casa también hubiera cambiado, reflejando su propio cambio personal de alguna extraña manera. Tom apagó el motor y salió del vehículo, caminando con paso firme hacia la puerta tratando de no pensar en sus miedos internos. Antes de llegar, Mackie, la hija de Izzie, salió corriendo de la casa y se abalanzó sobre él, golpeándolo con sus puñitos el centro de su cuerpo. — ¡Me prometiste que no te irías, que
Michael Falcone estaba evaluando los destrozos de su casa en la bahía de California, agachado observando con pesar un portaretratos roto en su manos, cuando escuchó un griterío que provenía de la puerta. Poco después entró uno de sus hombres de seguridad acompañado de un Tom furioso, el joven tenía el rostro enrojecido de ira y Michael no pudo evitar mirarlo sorprendido. — ¡¿Dónde está ese hijo de puta de Lucky Luciano?! ¡Lo voy a hacer pagar por todo lo que ha hecho! — espetó el rubio rabioso. — Perdón jefe — dijo el hombre de seguridad que era del equipo de Michael —. No lo pude detener…— se disculpó y Michael asintió con la cabeza. — Está bien…— le dijo al chico que era nuevo —. Yo me ocupo, ve…— exclamó y miró exhaustivamente al hombre que había entrado, de inmediato se dio cuenta de dos cosas: era un ex militar y su rostro le resultaba familiar. Pero quién era y qué hacía allí aún era un completo misterio para él —. ¿Y tú quién eres? ¿Y qué te hizo Lucky Luciano a ti? —- preguntó
Advertencia: Este capítulo contiene descripciones gráficas y perturbadoras de violencia sexual y crimen. Se recomienda precaución al lector. “Probablemente la colocaría en el asiento trasero del coche y la taparía con algo [...]. Le mandaría que se desnudara y con esa parte de sí mismo satisfecha, se vería en una situación en la que se daría cuenta de que no podía dejarla marchar. En ese punto la mataría y dejaría su cuerpo donde lo había cogido”. De los archivos sobre el asesino serial TED BUNDY. El asesino manejaba por la solitaria ruta, el sol del día pegaba en su rostro que reflejaba una mezcla de enojo y frustración. Había pasado los últimos días planeando meticulosamente cada movimiento, cada detalle, pero algo o ALGUIEN siempre se interponía en su camino. Eso lo frustraba de manera excesiva. Las reflexiones se agolpaban en su mente mientras continuaba su camino, no iba muy rápido, pensando en todo lo que había ocurrido y cómo lo enojaba todo eso que había sucedido. Su mente se
Último capítulo