POV: Catalina
El timbre de mi estudio en Gracia no paraba de sonar.
Pero esta vez, no era una llamada de advertencia. Era una invasión.
Corrí a abrir, con un paño de cocina en la mano y harina en la mejilla. Dante estaba detrás de mí, intentando abrir tres botellas de vino al mismo tiempo.
Abrí la puerta.
Y el silencio de mi vida se rompió para siempre.
—¡Ataque! —gritó un niño de ocho años, lanzándose a mis piernas.
—¡Omar, cuidado con la tía Cat! —reprochó Vivienne, intentando mantener el ord