Capítulo 28: Donde el pasado respira demasiado cerca
El silencio del lugar al que Artemis la llevó no era natural. Era un silencio pesado, como si las paredes hubieran aprendido a guardar secretos… o a tragarse los gritos. Nerina lo sintió desde el instante en que el auto se detuvo y aún dentro del vehículo, con las manos apretadas contra el asiento y la respiración desordenada, se negó a moverse. Sus ojos recorrieron el exterior, viendo una propiedad aislada, rodeada de vegetación espesa, con