Capítulo 7: Cuando una reina mueve la primera ficha
El amanecer entró por los ventanales de la habitación de Nerina Vassiliou como una caricia tibia, suave, pero insistente. El cielo estaba apenas despertando, pintado de un dorado tenue que anunciaba que ese día no sería uno cualquiera. Había dormido poco. Las sombras del pasado solían colarse entre sus sueños cada vez que daba un paso importante, pero esa mañana no había miedo… había determinación.
Su cuerpo reaccionó antes que su mente. Se levantó en silencio, cuidando de no despertar a sus hijos en la habitación contigua. El piso frío bajo sus pies le recordó que estaba en casa. En su casa. Esa que había diseñado con precisión, como si pudiera construir sus paredes también alrededor de su corazón.
Con la tranquilidad del mundo se duchó lentamente. El agua caliente cayó sobre su piel, relajando los músculos tensos, limpiando recuerdos, despejando pensamientos en el pasado. Frente al espejo, no vio a la mujer que cinco años atrás sal