Capítulo 29: Donde el orgullo y el deseo declaran la guerra
La noche había caído como una sentencia. No fue suave, ni tranquila, ni indulgente. Fue densa, pesada, exactamente como el estado en el que se encontraba Nerina cuando empujó la puerta de su casa con más fuerza de la necesaria. Aquel golpe resonó en las paredes, seco y definitivo como si con ese sonido quisiera dejar fuera todo lo que había pasado… aunque supiera, en el fondo, que eso era imposible.
Artemis no la había llevado de regre