Capítulo 30: La visita envenenada
El silencio era lo único que Artemis esperaba encontrar al cruzar la puerta de su casa porque de verdad lo necesitaba. Después de todo lo ocurrido con Nerina en aquella cabaña, su mente no había dejado de girar ni un solo segundo con millones de ideas. El recuerdo de su voz, de sus ojos desafiantes y de la manera en que había pronunciado aquella verdad… sus hijos… seguía incrustado en su cabeza como una astilla imposible de ignorar.
Tenía tres hijos suyos, sus