Mundo ficciónIniciar sesiónElara Jones nunca tuvo suerte en la vida. Criada en un orfanato desde bebé, sin nadie que realmente se preocupe por ella trata de ganarse la vida de cualquier manera para sacar a su bebé adelante, pero como siempre el destino es impredecible. Sin dinero para pagarse la inscripción de la universidad y quedando desempleada, ella piensa que nada más le puede pasar en un día, ¿La vida no es tan cruel verdad? Pero como para Elara nada es fácil, mientras se va quejando de lo desafortunado de su vida, es casi arrollada por un pelirrojo de ojos grises y fríos que la culpa por el casi accidente. Rowan Doone, un apuesto heredero que su mayor preocupación es encontrar una esposa antes de que su abuelo muera, odia de inmediato a quien se interpuso en su camino. Siendo cruel, pero no tanto, decide llevar a la quejosa mujer a un hospital y pronto se da cuenta que fue la peor decisión que pudo haber tomado en su vida. Su abuelo quien estaba en el hospital toma la situación como quiere y deduce que Elara, esa chiquilla de cabello desordenado, ojos chispeantes y altanería ruidosa es la prometida de Rowan y él sin poder aceptar que todavía no tiene una prometida, fuerza a Elara a aceptarlo como su pareja. Una mujer que estaba destinada a ser una lacra más de la sociedad y un hombre que está destinado a convertirse en el rey del mundo empresarial. Dos polos opuestos, dos personalidades que no se topan y dos mundos diferentes, ¿Cómo terminará esto?
Leer másEscocia amaneció con su cielo gris, su aire frío y una paz que ninguno de ellos sabía que necesitaba hasta que la tuvo. Había pasado exactamente un año desde aquella boda caótica en Dubái. Un año desde que todo cambió y ahora, todo estaba en su lugar. La casa McGregor —porque ahora también era de Lily— estaba llena de vida. No de lujo exagerado ni de perfección artificial, sino de algo mucho más valioso: familia. —¡No corras! —La voz de Elara se alzó desde el jardín. —¡Sí puedo! —Respondió Nefty, que ya no era una niña tan pequeña, pero seguía siendo un torbellino imposible de controlar. Detrás de ella, el pequeño pelirrojo —idéntico a Rowan en versión miniatura— corría decidido, con ese ceño fruncido tan característico. —¡Te voy a alcanzar! —Gruñó con determinación. —No puedes. —Se burló Nefty. —Sí puedo. —No. —Sí. —Son ustedes dos en miniatura. —Murmuró Rebecca, observando la escena desde la terraza. —No voy a discutir eso. —Elara soltó una risa. —Ese niño es demasiado
El día de la boda comenzó exactamente como empiezan todas las bodas importantes: en caos absoluto.Nada estaba en silencio, nada estaba bajo control y, sin embargo, todo parecía avanzar.En la suite principal, Lily estaba sentada frente al espejo, rodeada de maquillaje, vestidos, flores y nervios… Muchos nervios.—Respira. —Murmuró Elara detrás de ella, ajustando con delicadeza el velo.—Estoy respirando. —Respondió Lily, aunque claramente no lo estaba haciendo bien.—Esto es un desastre. —Rebecca caminaba de un lado a otro como si ella fuera la novia. —Amo los desastres, pero esto es un desastre emocional.—Gracias por tu apoyo. —Gruñó Lily.—De nada. Siempre doy lo mejor de mí. —Sonrió con sarcasmo.Nefty estaba sentada en el suelo, jugando con los pétalos que habían caído de un arreglo floral.—Te ves bonita, tía Lily. —Dijo con total sinceridad.Eso hizo que Lily sonriera, pero la sonrisa no le llegó a los ojos y eso no pasó desapercibido. Elara la miró a través del espejo.—Oye…
Las semanas pasaron más rápido de lo que cualquiera esperaba.Dubái dejó de sentirse ajeno. Las rutinas se formaron, las risas volvieron a ser constantes y, desde fuera, todo parecía perfectamente acomodado, pero por dentro… nada estaba en calma.El ambiente en la terraza privada de la villa era pesado esa noche.El cielo estaba despejado, la ciudad brillaba abajo como un mar de luces y el aire cálido apenas movía las cortinas.Rowan estaba recargado en la baranda, con una copa en la mano, mirando al vacío. Felipe estaba sentado en uno de los sillones, girando el vaso entre sus dedos. Thomas, más relajado, observaba a ambos con esa expresión sabia que pocas veces usaba en serio y Fergus estaba de pie, rígido, con la mandíbula apretada.—Es demasiado. —Soltó Felipe finalmente, rompiendo el silencio.—¿Qué cosa? —Gruñó Fergus sin mirarlo.—Alexander. —Respondió sin rodeos. —Ese tipo no se despega de Lily ni para respirar.—Es su prometido. —Dijo Fergus seco.—No es eso. —Intervino Rowan
El sol apenas comenzaba a elevarse cuando la villa volvió a dividirse en dos mundos completamente distintos.—Hoy es día de chicas. —Declaró Rebecca, saliendo con gafas de sol enormes y una seguridad que no admitía discusión.—Gracias a Dios. —Añadió Elara, acomodando el bolso en su hombro. —Necesito un respiro de testosterona.—¡Yo voy! —Nefty apareció corriendo, ya lista, con un vestido ligero y el cabello recogido en dos pequeñas trenzas.—Por supuesto que vienes, princesa. —Lily le sonrió con ternura.—¿Y yo? —Preguntó el pequeño pelirrojo desde la puerta.—Tú te vienes con tu padre. —Respondió Rowan sin mirarlo. —Hoy vas a aprender cosas importantes.—¿Como qué? —Cuestionó el niño con curiosidad.—Como elegir un buen coche. —Rowan lo miró con ilusión. —No me gustan los coches. —Peotestó.—Te gustarán.—No. —Aseguró con determinación.—Sí. —Insistió Rowan. —No. —No se dio por vencido. —Es hijo tuyo. —Murmuró Fergus desde el fondo. —Igual de testarudo.—Lo sé. —Respondió Rowan c
Último capítulo