Todo había pasado demasiado rápido para Elara. Tan solo días atrás, Rowan la había sacado de la fiesta de anuncio del compromiso para castigarla encerrándola y negándole el acceso a su hija, y ahora estaba frente a un espejo mirándose fijamente.
Jamás había visto un rostro tan bonito como el suyo; ella ni siquiera tenía para pagarse un maquillaje y ahora llevaba uno hermoso que la hacía ver bonita, como si fuera otra mujer. Su vestido era de ensueño, de esos que se ven en las revistas de las bo