Mundo de ficçãoIniciar sessãoSinopsis Madison Montenegro aprendió demasiado pronto que el dinero compra sonrisas… pero nunca miradas sinceras. Dueña de una fortuna heredada y de un corazón que insiste en creer, vive rodeada de gente que la halaga mientras la desprecia en silencio. La llaman fea, torpe, mujer sin gracia… como si su valor pudiera medirse en un espejo. Sin embargo, Madison no está completamente sola. Alina Procter —su única verdad y amiga en un mundo de mentiras— la ha amado desde siempre, sin condiciones, sin máscaras. Con ella, Madison no necesita esconderse ni ser quien no es. No obstante, los problemas para Madison empiezan por un nombre… y sangre compartida. Rowan Procter, hermano de Alina. Encantador, irresponsable y peligrosamente ambicioso. Cuando su padre le cierra el grifo del dinero y lo arroja a la realidad sin piedad, Rowan se ve obligado a elegir: cambiar… o hundirse, pero al final; este elige lo más fácil. Con la ayuda de su amigo Kevin, ambos traza un plan tan simple como ruin: seducir a Madison Montenegro, conquistarla… y casarse con ella para quedarse con su fortuna. Si embargo, lo que Rowan no espera, es que Madison no es tan débil como parece ni tan ciega ni tan fácil de romper y mucho menos… de olvidar porque cuando una mujer que siempre fue ignorada aprende a verse a sí misma… ya no vuelve a mendigar amor. Lo exige y si tiene que destruir a quien intentó usarla para conseguirlo… lo hará sin temblar.
Ler maisPrólogo
Nadie la miró cuando entró y, sin embargo, todos sabían quién era.
Madison Montenegro avanzó entre el murmullo elegante del salón, con ese paso silencioso que había aprendido a dominar con los años. No porque fuera tímida… sino porque el mundo le había enseñado que hacer ruido solo servía para atraer miradas que no quería sobre ella o peor… comentarios que ya conocía demasiado bien.
— Ahí está… — dijo alguien.
— ¿Esa es la heredera de esa familia? — pregunto alguien más.
— Con todo ese dinero y ni siquiera sabe vestirse… o mejor aún. Debería de pagarle un cirujano plástico para que la haga de nuevo — comentó alguien con maldad.
Las palabras dichas hacia su persona no eran mencionadas en voz alta. Nunca lo eran, pero Madison tenía el talento maldito de leer labios, de entender gestos, de descifrar las sonrisas tensas que se rompían apenas ella daba la espalda para abandonar el lugar. Sin embargo, esa noche no era diferente a las demás. El vestido que llevaba — holgado, de un tono neutro que no resaltaba nada — caía sobre su cuerpo sin intención alguna de seducir o impresionar. Su cabello, recogido de manera simple, dejaba al descubierto un rostro que muchos consideraban… poco digno de admiración para alguien con ese apellido.
No obstante, nadie veía lo que realmente importaba de toda aquella situación y nadie veía el corazón que latía con una intensidad peligrosa dentro de su pecho. Madison era una mujer que ofrecía lealtad sin reservas, amada de una forma intensa, pero nadie se quedaba lo suficiente para descubrirlo, excepto ella.
— Sabía que vendrías — susurró Alina, apareciendo a su lado con una sonrisa genuina, de esas que no necesitaban fingirse.
Madison giró apenas el rostro, y por primera vez en toda la noche, algo en su expresión se suavizó.
— Solo estoy aquí porque tú insististe.
Alina soltó una pequeña risa, enlazando su brazo con el de ella con naturalidad.
— Alguien tiene que sacarte de tu cueva de vez en cuando y hacerte respirar fresco del mundo exterior.
— Mi “cueva” como le dices es tranquila. Aquí, sin embargo… — Madison recorrió el salón con una mirada breve —… Aquí la gente sonríe demasiado hipócritamente.
— ¿Pero qué dices? Sabes que eso no es novedad para nosotras — respondió Alina con ironía.
Ambas lo sabían. Ambas lo sentían, pero mientras Madison se protegía del mundo… Alina parecía desafiarlo y encajar en cada momento. Sin embargo, lo que Madison no sabía… era que esa noche no solo estaba siendo observada por las mismas miradas de siempre, había algo distinto.
Al otro lado del salón, apoyado con aparente despreocupación contra una columna, Rowan Procter la observaba fijamente. Este no lo hacía con burla ni con aprecio. Él también conocía a Madison desde que esta se había vuelto amiga de su hermana, pero por motivos de fuerza mayor alguien había despertado en él en interés hacia ella.
— Esa es — dijo Kevin a su lado, con una sonrisa torcida— Ahí va la amiga de tu hermana y nuestra fortuna asegurada con cara de aburrimiento.
Rowan no respondió de inmediato a ese comentario. Sus ojos recorrieron a Madison con una lentitud calculada, como si intentara encontrar algo que justificara… todo lo que había escuchado de ella, pero no lo encontró y aun así… no apartó la mirada.
— No parece gran cosa, pero no sé si pueda hacer esto —añadió Rowan, encogiéndose de hombros mientras daba un trago más a su copa — Esa mujer es fea y ni todo el dinero del mundo compensará eso.
Mientras tanto, Madison, ajena a la mirada que comenzaba a fijarse en ella como una promesa disfrazada de error, ella sostuvo con más fuerza el brazo de su amiga.
— ¿Podemos irnos pronto? Siento que todos me están mirando y eso no me gusta.
Alina la miró de reojo, comprendiendo sin necesidad de explicaciones lo que estaba diciendo.
— Claro, solo le aviso a mi madre y te sacaré de aquí.
Sin embargo antes de que ellas pudieran moverse, una voz masculina interrumpió el momento.
— Alina — dijo esa persona y ambas giraron encontrándose así con Rowan.
Este estaba demasiado cerca, demasiado seguro y con una sonrisa que no prometía nada bueno. Madison sintió algo extraño en el pecho al ver al hermano de su mejor amiga acercándose a ellas, pero no dijo nada.
En los años que llevaba de conocer a Alina este nunca le había dirigido la palabra y hoy no sería la primera vez que lo hiciera. Sin embargo, pronto estaba por descubrir que eso no sería así.
Capítulo 49 – Lo que nunca me atreví a decirteDespués de que Rowan se marcha de la mansión, Alina le hizo creer a Madison que su hermano tuvo que irse porque Kevin lo necesitaba con urgencia. En realidad, Alina solo quería quedarse a solas con su mejor amiga para poder entender mejor esa situación que estaba ocurriendo entre ella y su hermano.Casi una hora después de haber estado en el baño, Madison salió de este, envuelta en una bata color marfil. El agua caliente había relajado su cuerpo por completo, pero no había logrado borrar la sonrisa que aparecía en su rostro cada vez que un recuerdo de la cabaña cruzaba por su mente. Su cabello aún estaba húmedo y caía sobre sus hombros cuál cascada, mientras caminaba por su habitación.Cuadro por fin Madison sintió que era el momento de hablar, entre ella y Alina solo quedaba una pequeña mesa donde descansaba una tetera humeante y dos tazas de té.El ambiente era tranquilo, intimo. Como tantas tardes que habían compartido juntas durante a
Capítulo 48 – Secretos entre hermanosEl silencio que quedó después de la discusión con Dylan resultaba casi tan incómodo como todo lo que acababa de ocurrir. Madison aún permanecía inmóvil junto a Rowan, mientras ahora era Alina quien los observaba con una expresión que mezclaba sorpresa, confusión y una evidente necesidad de respuestas.Nadie hablaba, nadie parecía saber por dónde empezar hasta que finalmente, Alina fue había sido la primera en romper el silencio.— ¿Acaso no piensan explicarme qué está pasando aquí? Les hice unas preguntas — Madison tragó saliva dándose cuenta de que no podía seguir callando.— Alina yo...— No, Madison. No me digas solo mi nombre porque quiero respuestas. Acabo de escucharte decir que estás enamorada de mi hermano y, por si fuera poco, descubrí que ustedes dos tienen al parecer una relación de la que nunca me dijiste absolutamente nada.Madison bajó la mirada, sintiendo un enorme peso sobre los hombros al escucharla.— Lo siento, no debí...— No,
Capítulo 47 – La verdad frente a todosEl motor del automóvil se apagó lentamente frente a la mansión Montenegro. Durante todo el camino ninguno de los dos había dicho una sola palabra. No porque faltaran cosas por decir, sino porque ambos sabían que, al bajar de ese auto, el pequeño refugio que habían construido en la cabaña desaparecería.Madison respiró profundamente antes de tomar la manija de la puerta y poder bajar.— Bueno, supongo que aquí termina nuestra burbuja... —susurró con una sonrisa nostálgica y Rowan la observó unos segundos.— Las burbujas se rompen... pero eso no significa que todo termine — dijo él tranquilamente y ella volvió la cabeza hacia él.— ¿Lo dices en serio? — él sostuvo su mirada.— Más en serio de lo que te imaginas.Antes de que Madison pudiera responder algo más, Rowan tomó suavemente su mano.— Madison...Ella entrelazó sus dedos con los de él.— ¿Sí?— Quiero que sepas que lo que pasó en la cabaña entre nosotros... no me arrepiento de nada.Una sonr
Capítulo 46 – El final del refugioLa tranquilidad de la cabaña parecía resistirse a desaparecer. Los primeros rayos del sol de mesa mañana iluminaban la cocina mientras Madison preparaba el desayuno con una sonrisa que no conseguía ocultar. Tarareaba una melodía en voz baja mientras removía el café, completamente ajena a la mirada que Rowan mantenía fija sobre ella desde el marco de la puerta. Él llevaba varios minutos observándola, ya que nunca imaginó que una escena tan simple pudiera desarmarlo por dentro.Madison, con el cabello recogido de cualquier manera, usando aún su camisa y caminando descalza por la cocina se había convertido en la imagen más hermosa que había visto en mucho tiempo. Él mismo no entendía cuándo había sucedido aquella atracción hacia ella ¿Cuándo dejó de verla como parte de un plan?¿Cuándo empezó a importarle tanto?— ¿Piensas seguir mirándome o vas a ayudarme a terminar? —preguntó Madison sin girarse.— ¿Cómo supiste que estaba aquí?— Bueno porque llevo d
Último capítulo