El día de la boda comenzó exactamente como empiezan todas las bodas importantes: en caos absoluto.
Nada estaba en silencio, nada estaba bajo control y, sin embargo, todo parecía avanzar.
En la suite principal, Lily estaba sentada frente al espejo, rodeada de maquillaje, vestidos, flores y nervios… Muchos nervios.
—Respira. —Murmuró Elara detrás de ella, ajustando con delicadeza el velo.
—Estoy respirando. —Respondió Lily, aunque claramente no lo estaba haciendo bien.
—Esto es un desastre. —Rebe